El partido Rusia Unida, sostén político de Vladimir Putin, se adjudicó 355 de las 450 bancas de la Duma del Estado, la cámara baja del Parlamento ruso. Esta cifra representa la mayor supermayoría de su historia, superando el récord previo de 343 escaños obtenido en 2016. La jefa de la Comisión Electoral Central, Ela Pamfílova, confirmó el resultado preliminar tras un escrutinio fuertemente cuestionado.
El control de más de 300 escaños le otorga a la fuerza oficialista la capacidad de aprobar reformas a la Constitución, leyes orgánicas y presupuestos militares sin necesidad de negociar con otras agrupaciones. Las elecciones legislativas se celebraron en un contexto de estricta censura tras el inicio de la ofensiva contra Ucrania. El régimen prohibió cualquier crítica a la campaña militar y persiguió la disidencia política.
La Justicia rusa excluyó del proceso a Yábloko, la única fuerza opositora registrada que se oponía abiertamente al conflicto bélico. Sin opciones críticas en la boleta, el Partido Comunista quedó en segundo lugar con 40 bancas, seguido por el nacionalista LDPR con 25 y Nueva Gente con 20. El vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, presentó el resultado como una muestra de consolidación social en torno al jefe de Estado.
Por primera vez, las autoridades rusas habilitaron mesas de votación en zonas ocupadas de las provincias ucranianas de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Kherson. Esta acción fue calificada como nula bajo el Derecho Internacional por la comunidad internacional. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, denunció un "retroceso de la democracia" y anticipó nuevas sanciones contra los organizadores del comicio en territorio invadido.
Analistas y medios independientes destacaron la enorme brecha entre la intención de voto real, estimada en un 20% por sondeos independientes, y el resultado final del 79% de los escaños. La implementación masiva del Voto Electrónico Remoto (DEG) reavivó las denuncias de fraude al no permitir un recuento físico que pueda auditarse. A la falta de transparencia del sistema digital se sumó la ausencia de observadores internacionales imparciales.
La supervisión ciudadana quedó desmantelada tras la disolución forzada en julio de 2025 de Golos, el principal organismo independiente de monitoreo electoral en Rusia, luego de la condena a prisión de su copresidente. El férreo control sobre el aparato estatal y la eliminación de contrapesos garantizan la perpetuación de la autocracia de Moscú. La manipulación de las instituciones democráticas busca sostener el financiamiento de la maquinaria de guerra sin oposición interna.
(Con información de Reuters)