El Pentágono ha finalizado el diseño de cuatro operaciones militares de alta intensidad para ejecutar el «golpe final» contra el régimen de Irán. Según revelaciones de Axios, estas opciones van desde bombardeos masivos hasta la toma de territorios clave para anular a Teherán. El presidente Donald Trump dispone ahora de planes concretos para intervenir la isla de Jarg y las islas de Larak y Abu Musa.
Este despliegue ocurre a escasas horas de que expire el ultimátum de cinco días otorgado por la Casa Blanca para que el régimen cese hostilidades. Trump advirtió que puede destruir la infraestructura energética iraní con apenas «cinco minutos de aviso» si no se garantiza la reapertura del estrecho. Como medida de respaldo, el Pentágono ordenó el despliegue de 2.000 paracaidistas adicionales para asegurar cualquier operación terrestre.

En el plano diplomático, Pakistán confirmó que actúa como mediador en conversaciones indirectas, transmitiendo una propuesta estadounidense de 15 puntos para finalizar la guerra. Países como Turquía y Egipto apoyan esta vía, mientras Teherán delibera sobre unas condiciones que Washington considera no negociables para la paz. La propuesta incluye límites estrictos al programa nuclear y al desarrollo de misiles, puntos que el régimen tacha de excesivos.
A través de Truth Social, Trump lanzó un nuevo aviso lapidario a los negociadores iraníes: «Más les vale ponerse serios pronto, antes de que sea tarde». El mandatario subrayó que, una vez iniciada la fase de intervención total, no habrá vuelta atrás para los líderes de ese país. Esta estrategia de máxima presión busca forzar una rendición diplomática antes de recurrir a la fuerza letal contra el estado terrorista.
Por su parte, el régimen iraní intenta contraatacar exigiendo el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz, condición que la administración Trump rechazó de plano. Mientras tanto, el bloqueo o incautación directa de buques petroleros en el lado oriental del estrecho ya forma parte de las opciones tácticas. La prioridad absoluta de Estados Unidos es restablecer el flujo energético mundial y eliminar la capacidad de chantaje de los ayatolás.
Expertos militares señalan que la toma de islas estratégicas permitiría a una coalición liderada por EE. UU. escoltar de forma permanente el crudo mundial. Esta maniobra neutralizaría las amenazas de las milicias pro-iraníes y garantizaría la seguridad de aliados fundamentales como Arabia Saudí e Israel. La decisión final recae exclusivamente en el presidente Trump, quien ha demostrado que no dudará en usar el poderío militar nacional.