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El Pentágono prepara incursiones terrestres selectivas para neutralizar la amenaza iraní

Fuentes oficiales de Estados Unidos revelan a The Washington Post planes para desplegar fuerzas especiales en enclaves estratégicos como la isla de Jark; Trump busca el control de recursos energéticos y la eliminación de sistemas de ataque en el Estrecho de Ormuz tras un mes de ofensiva aérea

Por UHN Plus
El Pentágono prepara incursiones terrestres selectivas para neutralizar la amenaza iraní
El Pentágono, Estados Unidos. (Reuters/Joshua Roberts).

Según ha revelado The Washington Post, el Pentágono evalúa desde hace semanas la ejecución de incursiones terrestres limitadas en territorio iraní, en el marco de la operación denominada 'Furia Épica'. A diferencia de los conflictos del pasado, la Casa Blanca no contempla una ocupación masiva, sino operaciones de fuerzas especiales y unidades de infantería ligera destinadas a desmantelar la capacidad militar y económica de los ayatolás en puntos neurálgicos del Golfo Pérsico.

La planificación militar estadounidense pone especial énfasis en objetivos de alto valor estratégico, destacando la posible toma de la isla de Jark. Este enclave es el corazón de la producción petrolera de Irán y su control por parte de las fuerzas de la libertad supondría un golpe letal a la financiación del terrorismo estatal que emana de Teherán. El objetivo de la Administración de Donald Trump es asegurar los recursos energéticos críticos y privar al régimen de la infraestructura necesaria para sostener su maquinaria de guerra, estableciendo un control temporal que garantice la estabilidad de los mercados globales.

"El presidente Trump no descarta opciones para contrarrestar la respuesta iraní, incluyendo el envío de tropas estadounidenses al territorio persa", declaró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmando que todas las cartas están sobre la mesa para proteger los intereses nacionales.

Paralelamente a los bombardeos aéreos que Estados Unidos e Israel ejecutan desde hace un mes, el debate en el Departamento de Defensa se centra en intervenciones rápidas en las regiones costeras próximas al Estrecho de Ormuz. La misión primordial de estas fuerzas de élite sería la eliminación física de los sistemas de ataque iraníes que amenazan el tráfico marítimo comercial y militar. Ante un enemigo que utiliza la extorsión energética como arma, la respuesta de Washington apunta a la neutralización directa de sus baterías de misiles y drones antes de que puedan ser accionados contra buques aliados en una de las rutas más transitadas del mundo.

"El despliegue inminente de entre 1.000 y 2.000 soldados de divisiones aerotransportadas busca asegurar la capacidad de respuesta y reforzar la postura ofensiva en la región", señalaron fuentes militares al confirmar los movimientos de tropas hacia Oriente Próximo esta semana.

La debilidad mostrada por la anterior gestión demócrata en la vigilancia fronteriza y la política exterior ha sido reemplazada por una doctrina de fuerza que prioriza la seguridad de los soldados mediante operaciones de "entrada y salida" rápida. Esta ampliación del abanico militar busca evitar los errores de guerras de larga duración, centrándose en la destrucción de infraestructuras militares específicas y el control de enclaves que ahoguen la operatividad económica de la teocracia persa.

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