El régimen de China cerró 670 bancos en 2025, una cifra récord equivalente a casi una de cada cuatro entidades financieras del país, para contener los riesgos de iliquidez y posibles corridas. La Autoridad Nacional de Regulación Financiera reportó que la medida dejó 3.139 instituciones operativas tras una caída del 23% en los cuatro años previos, en medio de la desaceleración del crédito, la crisis inmobiliaria y la fragilidad de los prestamistas regionales rurales.
Para evitar la liquidación inmediata y pérdidas a los depositantes, las autoridades aplicaron absorciones y fusiones forzosas de pequeñas cooperativas y bancos de villa hacia bancos comerciales rurales provinciales de mayor tamaño estatal. Estas entidades representan más de una cuarta parte de los activos del sector y enfrentan una elevada morosidad debido a su exposición al desplome del mercado inmobiliario y a las deudas de los Vehículos de Financiación de los Gobiernos Locales (LGFV).
Agencias como Fitch Ratings consideran que los pequeños prestamistas son el eslabón más débil del sistema por su baja calidad de activos y reducida capitalización. Especialistas señalaron que la consolidación forzosa busca prevenir eventos de iliquidez en instituciones regionales, mientras que analistas de Rhodium Group indicaron que los problemas acumulados en estas entidades actúan como un freno para el crecimiento económico del país.
La presión financiera alcanzó también a zonas urbanas con la intervención del Z-Bank por parte del gobierno de Wuhan, entidad que registraba activos por 124.000 millones de yuanes y terminó fusionada con el Hankou Bank. Paralelamente, el gobierno central anunció planes para inyectar recursos y recaudar USD 54.000 millones de capital para firmas aseguradoras y gigantes estatales como el ICBC y el Banco Agrícola de China, cuyos márgenes de interés continúan presionados.
La reestructuración del sector coincide con el retroceso del auge inmobiliario iniciado en 2021 y con una menor demanda de crédito, registrándose caídas en los nuevos préstamos en yuanes en meses como abril y julio. A pesar del avance en sectores tecnológicos, la debilidad del consumo interno y la pérdida de confianza limitan la actividad económica, obligando a las autoridades a realizar ajustes estructurales en el sistema financiero.
Ante este escenario, la fragilidad de las pequeñas entidades restringe la capacidad del Banco Popular de China para aplicar un endurecimiento monetario. Para evitar que el riesgo de liquidez se extienda hacia las grandes instituciones estatales, el regulador central mantiene inyecciones recurrentes de liquidez y promueve la aportación de capital por parte de las autoridades locales.
(Con información de Infobae)