El gobierno chino inició dos días de ejercicios con fuego real en las inmediaciones del estrecho de Taiwán. Las maniobras se concentran frente a las costas orientales de la provincia de Fujian, según informó la Administración de Seguridad Marítima. Las autoridades delimitaron zonas de exclusión marítima restringiendo el paso a cualquier tipo de embarcaciones durante las jornadas.
Por su parte, el Ejecutivo de Taiwán evaluó que las maniobras militares no afectan de momento el tránsito de sus buques. La administración portuaria confirmó que las coordenadas chinas se sitúan en aguas cercanas a la isla de Dongshan. Ante esto, el tráfico mantiene su curso normal en las principales terminales comerciales de la isla.

El área elegida por Beijing registra antecedentes de simulacros militares, incluyendo maniobras de desembarco anfibio de sus tropas. Meses atrás, el régimen lanzó ejercicios a gran escala denominados Misión Justicia-2025 alrededor de la isla. En aquella ocasión, fueron lanzados múltiples proyectiles que cayeron en la zona contigua del territorio taiwanés.
En esa oportunidad, las autoridades de defensa defendieron los ejercicios militares al calificarlos de legítimos y totalmente necesarios. La cúpula militar de Beijing prometió derrotar con firmeza cualquier intento de injerencia por parte de potencias extranjeras. Las declaraciones apuntaron de manera velada a las intervenciones de Estados Unidos y Japón.
Tras aquellos episodios, la administración china reforzó la presencia oficial de su Guardia Costera alrededor del territorio insular. Recientemente, el gobierno desplegó operaciones marítimas especiales de control de tráfico en la costa oriental taiwanesa. Estas acciones evidencian la constante presión militar sobre la región del estrecho.

Las autoridades de Beijing consideran a la isla rebelde como una parte inalienable de su territorio nacional. Asimismo, la dictadura no descarta el uso de la fuerza para asegurar el control político de la región. En contraste, el gobierno taiwanés sostiene el derecho exclusivo de sus ciudadanos para decidir su futuro.
Por su parte, la administración comunista de Beijing reiteró que considera a Taiwán como una parte inalienable de su territorio. Frente a la amenaza de una eventual acción militar, el Ejecutivo taiwanés rechazó tajantemente las pretensiones de control del régimen. La dirigencia insular mantiene que solo sus ciudadanos tienen el derecho exclusivo de decidir su futuro político.
(Con información de EFE)