El régimen de China desplegó una serie de presiones económicas contra Panamá tras un fallo judicial adverso sobre dos puertos estratégicos. La Corte Suprema panameña revocó las concesiones de la empresa CK Hutchison en las terminales de Balboa y Cristóbal. Como respuesta, las autoridades chinas ordenaron retenciones e inspecciones a buques con bandera del país centroamericano.
Las medidas adoptadas por el gigante asiático provocaron la detención de cientos de embarcaciones en puertos chinos por supuestos motivos de seguridad. Representantes de Estados Unidos denunciaron que el accionar de Beijing busca influir en las decisiones soberanas del país latinoamericano. La situación ha impactado en el registro marítimo de la nación canalera.
De forma paralela, la naviera estatal Cosco suspendió el envío de cargas hacia Balboa, afectando la logística en una de las entradas del canal. Esta acción comercial busca contrarrestar los efectos del fallo judicial dictado por los tribunales panameños. El escenario evidencia el peso de las inversiones chinas en la infraestructura de la región.

El embajador chino Xie Feng acusó a la administración panameña de ceder ante las presiones internacionales tras la cancelación del contrato portuario. Asimismo, la firma de Hong Kong inició un arbitraje internacional por 2.000 millones de dólares contra el Estado panameño. La disputa busca un resarcimiento económico por la interrupción de las concesiones.
Frente a este escenario, el canciller panameño Javier Martínez-Acha defendió la independencia del Poder Judicial y la facultad del Estado para regular sus puertos. El Gobierno mantiene conversaciones directas con Beijing de cara a la renovación del acuerdo marítimo bilateral. Las autoridades buscan destrabar el conflicto diplomático sin comprometer las resoluciones de sus tribunales.
Pese a una reciente reducción en los controles, el régimen chino no ha confirmado la extensión de las condiciones preferenciales para la flota panameña. La falta de definiciones genera incertidumbre en el sector logístico de cara a las próximas licitaciones en el canal. Las negociaciones siguen abiertas entre las partes.
El diferendo obliga a Panamá a equilibrar sus relaciones internacionales para mantener la estabilidad operativa de su ruta comercial. Las autoridades deberán definir la concesión de las nuevas terminales bajo un clima de alta atención internacional. El desenlace marcará el curso de las relaciones económicas con Beijing.
(Con información de Infobae)