Un reciente informe de la ONG IMPACT-se ha destapado que el régimen de los ayatolás utiliza el sistema educativo no para enseñar, sino para militarizar las mentes de la próxima generación. Los libros de texto iraníes se han transformado en manuales de propaganda donde se promueve sistemáticamente el martirio violento y se demoniza a Occidente, calificando a Estados Unidos como el "Gran Satán" e instigando al odio contra Israel, el "Pequeño Satán".
No contentos con financiar el terrorismo exterior, los ayatolás están "fabricando" mártires en casa. El informe detalla cómo figuras como el criminal Qasem Soleimani son retratadas como héroes nacionales, mientras que el Presidente Donald Trump es tildado de "terrorista" por haber neutralizado al cabecilla del IRGC en 2020. Esta inversión de la realidad busca que los niños de 10º curso vean el sacrificio de su propia vida como el fin último y noble de su existencia.
“El régimen ha tratado de militarizar aún más el plan de estudios tras el conflicto, incorporando narrativas de guerra y justificaciones ideológicas para la confrontación... el lema 'Muerte a Estados Unidos' es la base de su pedagogía”, alerta IMPACT-se en su evaluación de 2026.
La radicalización ha dado un salto cualitativo tras la Operación León Ascendente del año pasado. En lugar de buscar la desescalada, el régimen ha introducido materiales de adoctrinamiento como "Defendemos nuestro Irán", donde se enseña a los estudiantes de secundaria incluso el manejo de armas reales y se les entrena psicológicamente para la "búsqueda del martirio". Se les enseña que Occidente es una amenaza existencial y que los valores de libertad y secularismo son veneno para el mundo musulmán, reforzando una paranoia colectiva que asegura la supervivencia de la tiranía teocrática.

El cinismo del régimen alcanza su cénit al elogiar los "logros nucleares" en libros de Sociología, presentando el progreso científico no como un avance humano, sino como un triunfo bélico frente a los "adversarios arrogantes". Al omitir cualquier mención a la paz o la convivencia, Irán está dinamitando cualquier posibilidad de diálogo futuro. Como señala el informe, cualquier negociación posconflicto debe exigir una reforma educativa total; de lo contrario, aunque se apaguen los misiles, el odio seguirá vivo en los pupitres.