El régimen islámico de Irán lanzó este viernes una serie de ataques con drones y misiles contra instalaciones militares de Estados Unidos y sus aliados en Baréin, Jordania y Kuwait. La ofensiva, reivindicada directamente por el Ejército teocrático y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), constituye un acto de agresión abierta para responder a las operaciones militares que Washington mantiene con el fin de contener la amenaza militar iraní.
A través de sus medios de propaganda estatal, la dictadura de Teherán presumió de haber utilizado drones modelo Arash para golpear la base aérea de Sheikh Issa, en Baréin, impactando contra depósitos de combustible, almacenes de equipamiento y alojamientos de las tropas. De igual forma, el régimen iraní dirigió sus ataques contra los hangares y barracones de la base de Al Azraq en Jordania, además de atentar contra un depósito de municiones en la base Ali Al Salem en Kuwait y destruir instalaciones del centro de datos de Amazon en suelo bahreiní.
🇮🇷🇺🇸🇯🇴🇧🇭‼️ | LO ÚLTIMO — Las fuerzas armadas del régimen iraní lanzaron una ofensiva con drones contra instalaciones militares estadounidenses en las bases de Sheikh Issa (Baréin) y Al Azraq (Jordania), destruyendo depósitos de combustible y hangares. pic.twitter.com/I1ZOOHbhNM
— UHN Plus (@UHN_Plus) July 24, 2026
Pese a la intencionalidad destructiva del régimen teocrático, las Fuerzas Armadas de Jordania reaccionaron con eficacia al interceptar en el aire siete misiles y seis drones, neutralizando la amenaza sin que se reportaran víctimas ni daños materiales. No obstante, las autoridades de Teherán volvieron a recurrir a su habitual retórica bélica, amenazando con vulnerar los intereses económicos y la seguridad de cualquier nación de la región que coopere en la contención de sus agresiones.
La contundente respuesta militar de Estados Unidos se produce tras el quiebre de la tregua debido al comportamiento filibustero de las fuerzas iraníes en el estratégico estrecho de Ormuz. Washington se vio obligado a intensificar su ofensiva para neutralizar las capacidades bélicas de la Guardia Revolucionaria y proteger la libre navegación de los buques comerciales, acorralando a un régimen que utiliza el sabotaje marítimo como herramienta de chantaje internacional.
(Con información de El Espectador, BioBíoChile y EFE)