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El régimen de Irán ataca con drones sedes gubernamentales en el Kurdistán iraquí

El régimen teocrático intensifica sus agresiones en la región mientras las tropas estadounidenses inician su proceso de retiro militar

El régimen de Irán ataca con drones sedes gubernamentales en el Kurdistán iraquí
Masrour Barzani, primer ministro de la región del Kurdistán iraquí, calificó de "escalada peligrosa" el ataque con drones iraníes contra su oficina (Daniel Leal/Pool/REUTERS/Archivo)

El estado terrorista iraní perpetró un peligroso ataque con drones contra la oficina del primer ministro kurdo y la residencia del jefe de inteligencia en la región autónoma de Irak. Las autoridades locales confirmaron que las aeronaves no tripuladas modelo Hadid-110 fueron lanzadas directamente desde territorio persa sin dejar víctimas mortales. El mandatario Masrour Barzani denunció la ofensiva como una escalada hostil contra la estabilidad regional.

La agresión forma parte de un patrón represivo sistemático que acumula más de mil ataques dirigidos por la teocracia de Teherán contra la zona fronteriza. Los grupos milicianos proiraníes han hostigado de forma continua a poblaciones civiles, empresas energéticas internacionales y campamentos de refugiados políticos. Esta incursión directa contra instalaciones oficiales marca un preocupante antecedente en las tácticas del régimen.

La kurda iraní Mariam cruza a pie el paso fronterizo de Haji Omeran entre Irán y la región autónoma del Kurdistán de Irak (KRI), Irak, el domingo 15 de marzo de 2026. (Foto AP/Leo Correa)

Teherán justifica sus constantes bombardeos alegando que las fuerzas disidentes en el exilio colaboran activamente con las democracias occidentales para desestabilizar la dictadura. A pesar de que la oposición política kurda evacuó sus instalaciones de adiestramiento, el aparato militar persa mantiene ofensivas con misiles en territorio iraquí. Las operaciones de inteligencia regionales continúan bajo máxima alerta defensiva.

La embestida armada coincide con el retiro de tropas norteamericanas desplegadas en las bases estratégicas del norte del país árabe. La retirada militar acordada entre Washington y Bagdad genera incertidumbre sobre la futura capacidad de contención frente a las ambiciones expansionistas de Irán. Diversos analistas en seguridad advierten sobre el riesgo de un vacío de poder aprovechado por extremistas.

En el plano diplomático, la dictadura teocrática pretende condicionar la reapertura del estrecho de Ormuz mediante la firma de acuerdos bilaterales con Omán. El régimen de Teherán intenta negociar nuevas rutas de navegación comercial tras el vencimiento de los plazos fijados por la administración norteamericana. La Casa Blanca exige el fin de las agresiones como requisito previo para levantar el bloqueo marítimo.

Un miembro del Partido Democrático del Kurdistán Iraní en un punto de inspección ubicado antes de una de sus bases, el viernes 27 de febrero de 2026, en Koya, en el distrito de Irbil, Irak. (AP Foto/Rashid Yahya)

Las fuerzas de seguridad del Kurdistán reforzaron los controles fronterizos y los sistemas de interceptación aérea alrededor de la capital regional. La comunidad internacional sigue con preocupación el deterioro del panorama geopolítico tras el estancamiento de las negociaciones de paz. Las empresas privadas occidentales que operan en la zona han incrementado sus protocolos de protección operacional.

El gobierno kurdo reafirmó que mantendrá la defensa de su soberanía territorial y la protección de su población ante cualquier provocación externa. La escalada de violencia por parte del gobierno persa evidencia la falta de voluntad para alcanzar un entendimiento pacífico duradero. Las autoridades de Erbil solicitaron mayor respaldo defensivo a sus aliados para neutralizar la amenaza extremista.


(Con información de Associated Press)

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