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El régimen de Irán exige que el Consejo de Seguridad de la ONU ratifique el pacto definitivo con EE. UU.

La cancillería de Teherán condicionó el éxito de la negociación de 60 días a un blindaje internacional, mientras intenta imponer el cobro de peajes encubiertos en el estrecho de Ormuz ante la firme resistencia de la Casa Blanca y de Francia

El régimen de Irán exige que el Consejo de Seguridad de la ONU ratifique el pacto definitivo con EE. UU.
El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi. REUTERS/ARCHIVO

El régimen islámico de Irán elevó la presión internacional al exigir formalmente que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ratifique mediante una resolución el acuerdo de paz definitivo que deberá negociarse con los Estados Unidos en un plazo de dos meses. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmail Baqaei, manifestó la profunda desconfianza del Estado terrorista iraní hacia la administración norteamericana, justificando sus demandas en lo que denominó un historial de errores de Washington.

En un intento por asegurar la supervivencia política de sus condiciones, la dictadura persa advirtió que no cederá en sus pretensiones de blindaje internacional. El anuncio añade un fuerte elemento de fricción diplomática a las conversaciones técnicas que están programadas para iniciarse formalmente este viernes en territorio suizo.

Una imagen tomada desde un dron muestra buques en el estrecho de Ormuz, vista desde Musandam, Omán, el 15 de junio de 2026. REUTERS/Stringer

Teherán pretende condicionar la estabilidad de las negociaciones de paz a la entrega inmediata de cuantiosas sumas de dinero en efectivo para financiar sus operaciones regionales. Fuentes oficiales de la cancillería confirmaron que la Casa Blanca aceptó evaluar la liberación de 24.000 millones de dólares en activos congelados en el exterior, exigiendo además reparaciones financieras directas por supuestos daños de guerra. Según borradores técnicos filtrados por las agencias de propaganda oficiales de la teocracia, el régimen exige que al menos la mitad de los fondos multimillonarios esté disponible de forma previa al inicio de las mesas definitivas.

La delegación estadounidense liderada por el vicepresidente JD Vance reaccionó con firmeza ante el intento de Irán de imponer peajes encubiertos bajo el pretexto de tarifas por servicios de navegación y protección ambiental. El alto funcionario de la Casa Blanca declaró a la cadena CNBC que Washington mantiene la expectativa inclaudicable de que el estratégico corredor marítimo permanezca abierto sin peajes a largo plazo. Por su parte, el grupo extremista libanés Hezbollah emitió un comunicado expresando su profunda gratitud a los líderes de Teherán por forzar la inclusión del frente libanés en el cese del fuego.

La contraofensiva diplomática occidental también sumó el respaldo del presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien advirtió desde París que las potencias de Europa harán todo lo posible para neutralizar el cobro de tasas marítimas ilegales. El mandatario galo confirmó que una fuerza de tareas franco-británica está lista para desplegarse de manera inmediata en la zona de conflicto para garantizar el libre tránsito de barcos comerciales.

Macron enfatizó que la reapertura del estrecho de Ormuz debe realizarse bajo el amparo estricto del derecho internacional, asegurando que el principal portaaviones de la armada francesa irrumpirá en el golfo en un plazo máximo de tres días si persisten las amenazas.

El pliego de condiciones de los países europeos de cara a la inminente cumbre del G7 en Evian incluye la rendición del programa atómico del régimen islámico como un paso fundamental para la paz. El gobierno de Macron insistió en que todas las capacidades de uranio enriquecido que permanezcan en los complejos militares persas deben ser debidamente neutralizadas o diluidas bajo la supervisión directa del OIEA. La insistencia de las potencias aliadas de los Estados Unidos busca desmantelar la infraestructura atómica de Teherán antes de que expire el plazo de gracia de 60 días fijado en el acuerdo marco.

La batalla por la soberanía comercial de Ormuz promete monopolizar las reuniones previas que los jefes de Estado mantendrán esta semana en los Alpes franceses en paralelo a los foros internacionales. La discrepancia fundamental sobre la legalidad de los cobros a los buques petroleros representa la primera gran grieta del borrador civil que el presidente Donald Trump busca capitalizar como un triunfo histórico de su política exterior de máxima presión.


(Con información de Infobae, AP y Reuters)

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