El gobierno de Kuwait denunció ataques iraníes sistemáticos contra su infraestructura vital. Por cuarto día consecutivo, proyectiles del régimen chiíta impactaron centrales eléctricas y plantas desalinizadoras, provocando graves incendios en sus instalaciones. Las autoridades de la nación petrolera apelaron a la población para que reduzca el consumo energético de emergencia y así evitar el colapso del suministro nacional.
El Ministerio de Electricidad, Agua y Energías Renovables activó protocolos de desconexión preventiva en varias unidades generadoras. La medida busca preservar la estabilidad de la red y garantizar el abastecimiento de agua potable, un recurso crítico del que el país depende de forma absoluta. Diversas brigadas de bomberos y fuerzas de seguridad lograron controlar los fuegos tras horas de intensos despliegues operativos.

Los atentados forman parte de la ofensiva masiva de la Guardia Revolucionaria contra los aliados árabes de Washington. En la misma jornada, las fuerzas teocráticas de Teherán se adjudicaron la destrucción del centro de datos de Amazon en Baréin mediante misiles de crucero. Asimismo, el alto mando persa intensificó los bombardeos aéreos contra bases estadounidenses desplegadas en territorio jordano.
El régimen de Irán busca inutilizar los sistemas de radares de la coalición occidental instalados en suelo kuwaití. Esta escalada bélica responde a las incursiones aéreas de Estados Unidos, ejecutadas tras la ruptura del acuerdo de cese al fuego por violaciones del memorando bilateral. Las acciones del aparato militar persa evidencian su naturaleza de estado terrorista al atentar deliberadamente contra recursos civiles fundamentales.
La administración kuwaití inició la evaluación de los daños materiales para comenzar de inmediato las tareas de rehabilitación. Pese a las desconexiones térmicas, las autoridades mantienen la red bajo monitoreo constante para evitar apagones masivos en la capital. Los informes de inteligencia señalan que las defensas antiaéreas han interceptado múltiples proyectiles dirigidos hacia zonas residenciales.
La escalada bélica en el golfo Pérsico amenaza con paralizar el comercio internacional y la estabilidad energética. Los aliados continentales respaldan la línea dura de Washington para neutralizar la agresión del régimen islámico y defender el espacio aéreo regional. Analistas internacionales advierten que la destrucción de plantas desalinizadoras representa un peligro inminente de crisis humanitaria para la población civil.
Los equipos de emergencia permanecerán en estado de alerta máxima ante el riesgo de nuevos ataques nocturnos. Las autoridades de Kuwait mantendrán comunicación continua con los socios estratégicos para reforzar la cobertura defensiva del territorio. La paralización de los canales diplomáticos anticipa un agravamiento del conflicto militar en todo Medio Oriente durante las próximas horas.
(Con información de EFE, AFP y Europa Press)