El Estado Mayor del Ejército ucraniano denunció que las fuerzas rusas dispararon un arsenal compuesto por más de 40 misiles avanzados (incluyendo vectores hipersónicos Zircon y balísticos Iskander-M) combinados con un enjambre de 125 vehículos aéreos no tripulados. El asalto arrojó un saldo preliminar de un ciudadano fallecido y al menos 16 heridos de diversa consideración.

Las detonaciones consecutivas comenzaron cerca de la 01:30 horas (hora local), prolongándose bajo el sonido de las alarmas antiaéreas hasta pasadas las dos de la mañana. Según el reporte oficial suministrado por el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, la caída de fragmentos de proyectiles y los impactos directos provocaron incendios en el distrito de Dniprovskii, afectando un complejo de residencias estudiantiles, así como en un supermercado y bloques residenciales de nueve plantas en el área de Solomianskii.
El presidente Zelenski utilizó sus redes sociales para reiterar un llamado de atención a las potencias aliadas de Occidente. El líder ucraniano cuantificó que, en el transcurso de una sola semana, el régimen de Vladímir Putin ha descargado aproximadamente 1.450 drones de ataque y cerca de un centenar de misiles contra objetivos distribuidos en más de diez regiones del país.

Zelenski instó a acelerar el suministro técnico de interceptores y baterías de defensa aérea, advirtiendo que los retrasos burocráticos otorgan a Moscú ventajas estratégicas para adaptar sus líneas de ataque y sortear las restricciones comerciales. Como contraofensiva inmediata a la oleada de destrucción en la capital, las fuerzas armadas de Kiev dirigieron sus capacidades operativas contra los activos económicos que financian la maquinaria de guerra rusa en el mar Negro.
El mando militar ucraniano confirmó el impacto y hundimiento del petrolero Avero, un buque cisterna identificado como parte de la denominada "flota fantasma" que el Kremlin instrumentaliza para evadir el bloqueo y las sanciones económicas de la comunidad internacional. Asimismo, incursiones tácticas alcanzaron los buques Asia y Nissos en la terminal portuaria rusa de Novorosíisk, dañando la logística de distribución de crudo de la potencia invasora.
(Con información de EFE y La Razón)