En lo que la oposición conservadora ya califica como el "mayor cambio de rumbo de la historia", el Reino Unido ha abandonado su tibieza para alinearse con la estrategia de fuerza de la Administración Trump. Downing Street ha autorizado formalmente que las fuerzas estadounidenses utilicen instalaciones militares británicas estratégicas para neutralizar objetivos iraníes en el Estrecho de Ormuz. Esta decisión llega después de que Trump cuestionara públicamente la valentía de sus aliados de la OTAN, recordándole a Londres que un "socio de primera clase" no se esconde cuando la seguridad energética global está en juego.
🇺🇸🇬🇧🇮🇷‼️ | ÚLTIMA HORA — Reino Unido autorizó a EE.UU. a utilizar bases como RAF Fairford y Diego García para lanzar ataques contra sitios de lanzamientos de misiles iraníes que amenazan el tráfico en el Estrecho de Ormuz, según The Times. pic.twitter.com/KQVUxHwWIK
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 20, 2026
El régimen de los ayatolás ha intentado intimidar a Londres calificando esta ayuda como una "agresión", pero la realidad es que el bloqueo iraní es el verdadero acto de guerra contra la economía internacional. Al permitir que bombarderos estadounidenses operen desde bases como RAF Fairford y la isla de Diego García, el Reino Unido facilita la destrucción de las capacidades misilísticas de la Guardia Revolucionaria, devolviendo el golpe a quienes pretenden usar el hambre y el frío como armas de negociación.
“Esta tontería de la interminable guerra de palabras no es buena para la alianza occidental. El uso de las bases es una medida defensiva para neutralizar las capacidades que atacan buques”, señaló un portavoz de Downing Street, intentando matizar lo que a todas luces es una claudicación ante las exigencias de Trump.
La importancia del Estrecho de Ormuz no puede subestimarse a pesar de tener apenas 33 kilómetros de ancho por la que fluye el petróleo de la industria global. Países como Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes dependen de que esta vía permanezca abierta. La pasividad británica inicial solo servía para apoyar a Teherán, pero la presión de la Casa Blanca ha recordado a los aliados que la OTAN no es un club de debate, sino una alianza de defensa activa. Aunque Starmer se resiste aún a enviar sus propios buques para escoltar cargueros, ceder el suelo británico para los ataques de la Operación Furia Épica es el primer paso para restaurar la autoridad de Occidente en el Golfo.
Los datos económicos de esta crisis subrayan la urgencia de la intervención armada. El precio del petróleo se mantiene disparado, rondando los 109 dólares por barril, debido al riesgo de cierre total del estrecho. La Agencia Internacional de Energía ha calificado la situación actual como el "mayor desafío de seguridad energética de la historia".