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El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, advierte una invasión de inmigrantes en Europa y exige fuerza a los aliados

El jefe del Pentágono advirtió que la llegada de embarcaciones a las costas de España, Italia, Grecia y Bulgaria son un asalto ideológico peligroso. Durante la conmemoración del 82.º aniversario del desembarco aliado, el funcionario reclamó para que las capitales europeas asuman su responsabilidad

El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, advierte una invasión de inmigrantes en Europa y exige fuerza a los aliados
REUTERS/Evelyn Hockstein.

El secretario de Guerra de los Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó una advertencia a las potencias del continente europeo durante los actos conmemorativos del 82.º aniversario del desembarco de Normandía. El jefe del Pentágono participó este sábado en una ceremonia oficial celebrada en el Cementerio Estadounidense de Colleville-sur-Mer, Francia, un emplazamiento histórico situado muy cerca de la emblemática playa de Omaha. 

Desde ese escenario cargado de simbolismo militar, Hegseth no dudó en comparar la histórica gesta de liberación de la Segunda Guerra Mundial con lo que catalogó como una "invasión" de inmigrantes portadores de "ideologías peligrosas" que arriban por vía marítima a las naciones del sur y este de Europa.

El funcionario de la administración estadounidense fue sumamente explícito al trazar un paralelismo entre el asalto a las playas francesas en 1944 y la actual crisis migratoria que golpea la soberanía territorial del bloque comunitario. 

“Lamentablemente, hoy están siendo asaltadas otras playas europeas por otras ideologías peligrosas. En España, Italia y Grecia y Bulgaria llegan las embarcaciones y los hombres”, planteó Hegseth con preocupación ante la concurrencia. 
David Gallardo.

Ante las autoridades presentes, el secretario norteamericano cuestionó con dureza la inacción de las administraciones locales y dejó una interrogante directa en el aire: “¿Cuándo harán algo ante esta invasión las capitales europeas? ¿O ya es demasiado tarde?”.

Más allá de sus valoraciones sobre el descontrol fronterizo en el Mediterráneo, el discurso de Hegseth funcionó como una plataforma de exigencia geopolítica para que los miembros de la alianza noratlántica abandonen su postura de complacencia. Apelando directamente a los aliados occidentales, el secretario de Guerra insistió en que la paz y la libertad globales no se sostienen con buenas intenciones, sino a través de capacidades militares disuasorias y efectivas.

 “La paz solo se consigue mediante la fuerza y la fuerza está a ambos lados del Atlántico, fortificados por la disposición, las capacidades militares comunes y una férrea voluntad política”, destacó el funcionario en su intervención.

El secretario de Guerra argumentó que el orden internacional es inherentemente más próspero y seguro cuando Estados Unidos y sus socios estratégicos defienden sin titubeos sus fronteras, sus valores tradicionales y sus libertades occidentales. Si bien reafirmó que la potencia americana está dispuesta a ejercer el liderazgo global en el teatro de operaciones, dejó en claro que la paciencia de Washington tiene un límite respecto a la corresponsabilidad presupuestaria.

 "Estados Unidos lidera, pero los aliados con capacidad deben estar ahí con nosotros, hombro con hombro, en la brecha, cuando sea importante", remarcó.
Andrew Harnik/Pool via REUTERS.

Las palabras del jefe del Pentágono resonaron con especial fuerza frente a las 9.387 cruces blancas que custodian los restos de los soldados estadounidenses caídos durante los combates de la Operación Overlord en 1944. Hegseth contrastó el heroísmo de aquellos combatientes con la actual flaqueza institucional que, a su juicio, exhiben los Gobiernos europeos para contener las amenazas contemporáneas.

“Nos hemos olvidado de que la libertad no es gratis. Nos hemos olvidado de que la paz no solo se desea. Se consigue con voluntad, honor y fuerza. Los hombres que desembarcaron en estas playas lo sabían”, afirmó.

El desembarco de Normandía permanece fijado en los anales de la historia militar como la operación anfibia más grande y compleja jamás ejecutada, habiendo movilizado en una sola jornada a 132.700 soldados y 6.939 naves aliadas distribuidas en un frente de 80 kilómetros de playas hostiles. 

No obstante, el contundente recordatorio de Hegseth en Colleville-sur-Mer dejó en evidencia que para Washington el verdadero homenaje a los caídos no radica en los fastos diplomáticos del presente, sino en emular el coraje y la determinación de aquellos soldados para neutralizar, con la fuerza legítima del Estado, las nuevas modalidades de incursión ideológica y territorial que hoy vulneran las fronteras del mundo libre.


(Con información de agencias 20 Minutos y EFE)

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