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El Secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth aterriza en Guantánamo en medio de la presión contra Cuba

El Secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth aterriza en Guantánamo en medio de la presión contra Cuba

La administración Trump intensifica la presión sobre la dictadura castrista con el despliegue de tropas y rigurosas sanciones económicas para neutralizar el armamento militar de la isla

El Secretario de Guerra de los Estados Unidos, Pete Hegseth, arribó este miércoles a la Base Naval de la Bahía de Guantánamo en una demostración de fuerza estadounidense frente a las costas del Caribe. La visita oficial ocurre en un momento de tensión diplomática y militar entre Washington y el régimen comunista de La Habana

El Departamento de Guerra confirmó que la agenda de Hegseth en Guantánamo contempla la supervisión directa de las tropas y la evaluación de las capacidades operativas de la instalación militar. Posteriormente, el secretario se trasladará a la ciudad de Tampa, en Florida, con el objetivo de encabezar mesas de trabajo en la sede del Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM). Esta no es la primera vez que el funcionario inspecciona la base caribeña, pues ya en febrero de 2025 coordinó personalmente los operativos de detención y procesamiento de inmigrantes ilegales impulsados por la administración Trump.

Captura de pantalla, Pete Hegseth llegando a Guantanamo.

La presencia del secretario de Guerra en suelo cubano se produce pocos días después de que venciera el plazo definitivo impuesto por Washington para que las corporaciones internacionales rompan todo lazo comercial con GAESA, el opaco conglomerado empresarial manejado por los militares cubanos. Las nuevas sanciones secundarias buscan asfixiar financieramente a la cúpula castrista, bloqueando sus vías de financiamiento ilegal en el extranjero.

A su vez, Estados Unidos fue alertado sobre que la dictadura de La Habana adquirió más de 300 drones militares provenientes de Rusia y del régimen teocrático de Irán. De acuerdo con informes oficiales, los planes de las fuerzas chavistas y castristas contemplaban el uso potencial de estos artefactos para hostigar la base de Guantánamo, amedrentar a los buques de la Armada estadounidense y amenazar el territorio de Cayo Hueso. Ante esto, la respuesta norteamericana ha sido contundente con la activación de la Operación Southern Spear.

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Como parte de esta contraofensiva de seguridad regional, el Comando Sur ordenó el despliegue del portaaviones USS Nimitz en aguas del Caribe, acompañado por la movilización estratégica de más de 1.300 miembros de la Marina estadounidense. Desde el Pentágono, el general Francis L. Donovan definió a Guantánamo como un enclave logístico vital para repeler de forma contundente cualquier amenaza extranjera que pretenda socavar la estabilidad y los valores democráticos en el continente americano

Por su parte, los principales artífices de la política exterior estadounidense han dejado claro que no habrá espacio para el chantaje de la dictadura. El secretario de Estado, Marco Rubio, reafirmó la firmeza de la actual administración al señalar que no existen avances en los diálogos con La Habana debido a la falta de compromisos reales con la libertad. 


(con información de ABC y CiberCuba)

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