La iniciativa del alcalde Zohran Mamdani busca elevar la tasa máxima estatal al 10,8% para quienes perciben más de 5 millones de dólares anuales, añadiendo un tramo del 11,4% para ingresos superiores a los 25 millones. Esta reforma se enfoca exclusivamente en la minoría de contribuyentes que ya sostiene una parte desproporcionada de los gastos públicos.

Actualmente, el 0,9% de los millonarios neoyorquinos aporta el 37% de toda la recaudación local por renta. Según informes del Instituto Manhattan, esta concentración extrema genera una vulnerabilidad financiera grave, ya que el presupuesto municipal depende directamente de las fluctuaciones en los ingresos de este reducido grupo.
La evidencia histórica sobre esta dependencia es clara: durante la recesión de 2007 a 2009, los ingresos del 1% más rico cayeron un 37%. Este descenso provocó una caída abrupta e inmediata en los recursos fiscales disponibles para la ciudad, dejando al descubierto los riesgos de financiar servicios públicos mediante una base imponible tan estrecha.
El Instituto Manhattan advierte que, al endurecer las condiciones impositivas para los segmentos de altos ingresos, se refuerza el incentivo para que estos contribuyentes trasladen sus activos a jurisdicciones con políticas fiscales menos onerosas. Este riesgo se ve agravado por las limitaciones federales a las deducciones de impuestos estatales y locales (SALT), que ya han incrementado la carga efectiva sobre este sector.
Finalmente, el informe señala que la estabilidad presupuestaria a largo plazo requiere una reconfiguración técnica del sistema fiscal. Se recomienda revertir las subidas para rentas altas e implementar ajustes automáticos por inflación, en lugar de profundizar la concentración impositiva que, según los datos analizados, compromete la certidumbre financiera del estado.
Ante este panorama, la Corporación de Desarrollo Económico añade que el fenómeno migratorio sigue siendo una variable de peso; aunque algunos estudios cuestionan una fuga masiva, la realidad es que cualquier alteración en la base de grandes aportantes impacta directamente la capacidad de maniobra fiscal de Nueva York ante contingencias económicas.