El devastador tifón Noul tocó tierra en el sur de China generando fuertes lluvias y vientos de intensidad huracanada. Las autoridades locales decretaron la alerta máxima en Guangdong ante el avance destructivo del fenómeno por el territorio. La emergencia climática obligó al desalojo preventivo de más de 750.000 personas en las zonas de mayor riesgo.
El Centro Meteorológico Nacional notificó el debilitamiento progresivo del evento a tormenta tropical tras su paso por Pinghai. Las previsiones oficiales anticipan intensas precipitaciones acumuladas que alcanzarán hasta los 500 milímetros en regiones del interior. Las patrullas de rescate mantienen el monitoreo constante sobre los cauces fluviales ante el riesgo inminente de severas inundaciones.

En la región de Hong Kong se activó el segundo mayor nivel de alerta por el impacto directo del temporal. El paso del tifón dejó un saldo de nueve heridos y la cancelación masiva de unos 700 vuelos comerciales. Las autoridades destinaron 100 millones de yuanes para la pronta reconstrucción de centros de salud y escuelas dañadas.
El temporal actual se ubica como el fenómeno más potente registrado en el gigante asiático durante la presente temporada estival. La intensidad de las precipitaciones amenaza con provocar crecidas históricas en los principales ríos del sur del país. Cientos de embarcaciones permanecen resguardadas en los puertos marítimos para evitar accidentes mayores en la costa.
De forma paralela, lluvias torrenciales en la provincia de Gansu causaron una crecida repentina en un concurrido paraje turístico. El desastre natural provocó la muerte de 10 personas y dejó a decenas de campistas atrapados en la zona montañosa. Equipos de salvamento lograron rescatar con vida a 174 ciudadanos afectados por las corrientes de agua.

La constante llegada de tifones impacta de forma recurrente la infraestructura y la economía de la región del sureste asiático. Apenas dos semanas atrás, el paso del tifón Bavi generó emergencias y evacuaciones masivas en amplias áreas costeras. El gobierno mantiene desplegados a los organismos de socorro para asistir a las poblaciones damnificadas por la catástrofe.
Los pronósticos oficiales prevén que el tifón continúe perdiendo fuerza conforme se desplaza hacia el norte del territorio. Pese a su degradación, las autoridades advirtieron sobre los peligros latentes de deslizamientos de tierra y deslaves. La población permanece en constante alerta institucional hasta que finalicen las precipitaciones extremas en la región.
(Con información de Infobae)