En una decisión que reafirma la vigencia de la Primera Enmienda, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha dictaminado que las leyes estatales no tienen potestad para prohibir las llamadas "terapias de conversión" en menores de edad. El fallo anula de facto las restricciones impuestas por estados como Colorado, donde se perseguía con multas de hasta 5.000 dólares y la pérdida de la licencia profesional a los consejeros que ofrecieran apoyo para alinear la orientación sexual o identidad de género de los jóvenes con sus creencias religiosas o personales. Para la mayoría de los magistrados, estas prohibiciones constituían un ejercicio de censura estatal intolerable.
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— UHN Plus (@UHN_Plus) March 31, 2026
En un fallo de 8 votos contra 1, la Corte Suprema de Estados Unidos tumbó la ley de Colorado que prohibía las terapias de conversión para menores LGBTQ+. La ley impedía que consejeros ofrecieran orientación a jóvenes que buscaban ayuda para alinear su… pic.twitter.com/2eGDROWLFb
El juez Neil Gorsuch, en representación de la abrumadora mayoría de ocho votos, subrayó que la Constitución actúa como un escudo contra cualquier intento de imponer una "ortodoxia" de pensamiento en el país. El tribunal dejó claro que, si bien estas prácticas son criticadas por sectores progresistas, el Estado no puede amordazar a los profesionales de la salud mental ni dictar el contenido de sus conversaciones privadas con los pacientes. Con esta sentencia, se protege el mercado libre de ideas y se garantiza que los valores tradicionales no sean criminalizados por la burocracia estatal.
“La Primera Enmienda constituye un escudo contra cualquier intento de imponer la ortodoxia en el pensamiento o la expresión en este país”, escribió el juez Gorsuch, reafirmando que el discurso profesional basado en convicciones personales es un derecho inalienable.
La resolución ha sido recibida como una victoria definitiva por las organizaciones en defensa de la libertad religiosa y los derechos parentales. El First Liberty Institute celebró que el fallo impida al Gobierno actuar como un censor en la sala de consulta, permitiendo que los padres busquen el asesoramiento que consideren más adecuado para sus hijos sin interferencias ideológicas. Para los defensores del veredicto, la ley de Colorado no buscaba proteger a los menores, sino imponer una agenda de género obligatoria que excluía cualquier visión basada en la fe o la moral tradicional.
Frente a la solidez de la mayoría conservadora, solo la jueza Ketanji Brown Jackson emitió un voto disonante. A pesar de las advertencias de grupos activistas que califican estas terapias de ineficaces, el Supremo ha priorizado el respeto a las libertades civiles fundamentales. Este precedente jurídico obligará a los tribunales inferiores a revisar y muy probablemente anular las leyes similares que están en vigor en otros 20 estados, devolviendo la potestad sobre la educación moral de los menores a las familias y no al Gobierno.
“No se debe censurar la libertad de los profesionales. Esta decisión garantiza que los consejeros puedan ofrecer orientación a los jóvenes que buscan alinear su vida con sus creencias personales”, destacaron representantes de grupos religiosos tras conocerse el fallo de 8 a 1.
Este golpe judicial marca un punto de inflexión en la recuperación de las libertades individuales bajo la influencia de la era Trump en el poder judicial. Al elevar la libertad de expresión por encima de las prohibiciones estatales, el Tribunal Supremo asegura que Estados Unidos siga siendo una nación donde el Estado no puede entrar en la esfera privada para dictar qué consejos son legales y cuáles no. La sentencia blinda el derecho a la terapia de conversión como una extensión de la libertad de conciencia, asegurando que las familias tengan siempre la última palabra sobre el bienestar y la orientación de sus hijos.