El Vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, descartó categóricamente cualquier transferencia inmediata de fondos congelados a Irán como contraprestación por el memorando firmado. En entrevistas con ABC y CNBC, Vance fijó los límites de Washington exigiendo que el Estrecho de Ormuz permanezca abierto de forma permanente y libre de peajes marítimos ilegales. El funcionario aclaró que el documento preliminar se suscribió digitalmente el domingo, pero recalcó que ningún activo financiero ha cambiado de manos.
Las exigencias de la administración Trump imponen un condicionamiento innegociable a los jerarcas islámicos para acceder a cualquier alivio de las sanciones económicas. Teherán debe erradicar sus reservas de uranio altamente enriquecido y someterse a un riguroso régimen de inspecciones internacionales que certifique la parálisis de sus planes atómicos.

"Si no permiten el régimen de verificación, nunca van a tener el dinero para reconstruir su programa", sentenció con dureza el vicepresidente estadounidense.
La posición de la Casa Blanca fue secundada por Francia, Alemania, el Reino Unido e Italia, cuyos gobiernos reclamaron un tránsito por Ormuz sin ningún tipo de restricciones. Sin embargo, las pretensiones de Irán chocan de frente con las demandas occidentales, ya que su canciller, Abás Araqchi, manifestó que el uranio enriquecido solo se diluiría dentro de sus fronteras. Frente a esta resistencia, trascendió que el presidente Donald Trump busca imponer una moratoria nuclear de veinte años como requisito indispensable para avanzar en las conversaciones técnicas posteriores a la firma formal de este fin de semana.
La marcada diferencia entre los comunicados de ambos países expone la falsedad con la que opera la dictadura persa en los escenarios de diálogo internacional. Mientras los medios estatales controlados por los clérigos iraníes afirmaban que el acuerdo obligaba a la entrega inmediata de 24.000 millones de dólares, la Casa Blanca desmintió la narrativa de forma fulminante. Washington reiteró que la teocracia debe destruir primero su material de destrucción masiva y cesar el financiamiento a milicias terroristas como Hezbollah antes de recibir cualquier beneficio monetario.
Vance precisó que la ceremonia formal en Suiza contará con la presencia del ministro de exteriores persa y del presidente de su Parlamento, mientras que la diplomacia de Teherán prometió divulgar el texto íntegro próximamente. Este memorando constituye un marco provisional que da inicio a un complejo período de sesenta días para negociar un tratado de paz permanente.
La firmeza de la fórmula Trump-Vance demuestra ante la comunidad internacional que las democracias libres no claudicarán frente al chantaje de los estados patrocinadores de la insurgencia islámica. El ala conservadora del Congreso cerró filas con el Ejecutivo, advirtiendo que cualquier concesión apresurada pondría en grave riesgo la seguridad nacional de aliados estratégicos como Israel.
(Con información de Infobae, ABC y CNBC)