La compañía automotriz Tesla ratificó de forma oficial un ambicioso plan de expansión y reestructuración para su planta de Grünheide, ubicada en las afueras de Berlín, con el objetivo de fabricar 7.500 vehículos eléctricos por semana. La agresiva estrategia industrial diseñada por el magnate Elon Musk busca dar una respuesta contundente al prolongado descenso de ventas que la marca ha experimentado en el competitivo mercado europeo.
Para alcanzar este nuevo ritmo de ensamblaje en su única fábrica del Viejo Continente, la corporación pondrá en marcha una contratación masiva de 1.000 nuevos empleados para sus líneas de montaje, reforzando una plantilla que actualmente supera los 12.000 operarios en territorio germano.

El despliegue de este agresivo plan corporativo se produce tras dos años de severas dificultades comerciales e incertidumbre financiera para la firma estadounidense en toda Europa. La fuerte irrupción de rivales de peso como la corporación asiática BYD, sumada a la proliferación de alternativas eléctricas de bajo coste y alta gama, mermó severamente la cuota de mercado de Tesla en Alemania. Esta desaceleración comercial obligó previamente a la empresa a recortar alrededor de 1.700 puestos de trabajo en Grünheide.
No obstante, el complejo escenario económico comenzó a revertirse durante los primeros meses del presente año debido a factores macroeconómicos externos e incentivos estatales. El recrudecimiento de la crisis geopolítica en Oriente Medio provocó un alza global en el precio de los combustibles tradicionales, impulsando a miles de conductores a migrar hacia la movilidad sustentable. Esta renovada demanda de vehículos cero emisiones, complementada por planes gubernamentales de subsidio, facilitó las condiciones para que la Gigafactory de Berlín planifique elevar su capacidad operativa desde los 6.000 coches semanales actuales hasta la meta final de 7.500 unidades.
El incremento de la cadencia de producción se ejecutará formalmente en dos etapas técnicas consecutivas para garantizar la estabilidad de la cadena de suministros. La primera fase del proyecto elevará la manufactura a 6.200 vehículos, mientras que la etapa decisiva fijada para el mes de octubre consolidará una producción anual estimada en 375.000 automóviles. Como muestra de confianza en el repunte del negocio automotor, la gerencia de Tesla confirmó que convertirá en personal fijo a unos 500 empleados temporales actuales.

Para cumplir con las metas de rentabilidad trazadas por la junta directiva, la planta de Grünheide deberá operar bajo un ritmo de eficiencia extrema, logrando despachar un coche terminado cada 81 segundos. Esta vertiginosa velocidad de ensamblaje equivale a una entrega de 44 unidades por hora y un total superior a los 1.000 vehículos diarios, concentrando los esfuerzos en el exitoso modelo Tesla Model Y.
La millonaria contraofensiva tecnológica de la multinacional contempla además una inversión directa de 250 millones de dólares para expandir la producción de baterías en el mismo complejo industrial. El proyecto energético aspira a consolidar una capacidad anual de 18 GWh en el área específica de celdas de batería de formato 4680, elemento crucial para reducir costes de producción. Para dar soporte a esta división de alta tecnología, la firma prevé sumar más de 1.500 ingenieros y técnicos especializados.
(Con información de Infobae)