Las embajadas de varios países europeos y latinoamericanos en La Habana han comenzado a implementar planes de evacuación contingente ante el agravamiento de la crisis energética, económica y de orden público en Cuba, según confirmaron fuentes diplomáticas consultadas por Infobae. La medida, que incluye la preparación de listas de nacionales para posibles salidas rápidas y la revisión de rutas de escape, refleja la percepción creciente de que el régimen de Miguel Díaz-Canel podría perder el control en las próximas semanas o meses.
Funcionarios de al menos cinco embajadas europeas —entre ellas las de España, Alemania, Francia, Italia y Países Bajos— y de tres latinoamericanas —México, Colombia y Brasil— han activado protocolos internos de emergencia. Estos planes contemplan la concentración de ciudadanos en puntos seguros, el acopio de suministros básicos y la coordinación con aerolíneas y fuerzas militares propias para facilitar una salida ordenada si la situación se deteriora de forma abrupta.
La principal preocupación radica en la combinación de factores que amenazan la estabilidad: apagones que superan las 20 horas diarias en muchas provincias, colapso del transporte público y de la cadena de suministro de alimentos, protestas espontáneas reprimidas con dureza y la ausencia de combustible para generar electricidad o movilizar fuerzas de seguridad. Fuentes diplomáticas en La Habana describen un ambiente de “tensión contenida pero creciente”, con informes de saqueos aislados y enfrentamientos entre civiles y fuerzas del Ministerio del Interior.
El corte definitivo del petróleo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro y la amenaza de aranceles estadounidenses a cualquier país que suministre crudo a Cuba han exacerbado la crisis energética. México, principal proveedor alternativo, enfrenta presiones directas de Washington para reducir o suspender los envíos. Expertos advierten que, sin combustible para termoeléctricas, la capacidad de respuesta del régimen ante disturbios masivos se vería severamente limitada.

En este escenario, las embajadas han priorizado la protección de sus nacionales. España, con la colonia más numerosa (más de 150.000 residentes y doble nacionalidad), ha reforzado su plan de evacuación y mantiene comunicación constante con la Armada española en el Caribe. Alemania e Italia han emitido alertas de viaje de nivel máximo y recomendado a sus ciudadanos evitar desplazamientos no esenciales. México y Colombia, por su parte, han preparado vuelos chárter de emergencia y listas priorizadas de connacionales en riesgo.
La activación de estos planes no implica una evacuación inmediata, pero sí una preparación acelerada ante el peor escenario. Fuentes cercanas al Departamento de Estado estadounidense confirmaron que Washington observa con atención la situación y coordina con aliados europeos para garantizar la seguridad de sus ciudadanos, aunque no ha emitido aún una orden de evacuación general.
🇨🇺🇺🇸‼️| La multinacional británica Unilever evacuó a las familias de sus trabajadores extranjeros en Cuba ante el aumento de la tensión con Estados Unidos y la creciente incertidumbre geopolítica en la isla. Diplomáticos y empresas revisan planes de contingencia tras las… pic.twitter.com/gOzwSG8vGc
— UHN Plus (@UHN_Plus) January 29, 2026
El gobierno cubano, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, calificó las medidas como “una campaña de desestabilización orquestada desde Washington” y aseguró que “Cuba mantiene el control total de la situación interna”. Sin embargo, el aumento de patrullas militares en La Habana y otras ciudades, junto con cortes intermitentes de internet y telefonía móvil, contradicen esa versión oficial.
Con la isla enfrentando su peor crisis desde la caída de la Unión Soviética y sin aliados capaces de sostenerla económicamente, la activación de planes de evacuación por parte de embajadas extranjeras constituye la señal más clara hasta ahora de que la comunidad internacional percibe un riesgo inminente de colapso. Las próximas semanas serán críticas: si el régimen no logra estabilizar el suministro energético y contener el descontento social, la salida masiva de personal diplomático y ciudadanos extranjeros podría convertirse en la antesala de un cambio de régimen inevitable.
