El Ministerio de Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos urgió al régimen de Irán a respetar el cese de hostilidades tras una ofensiva que incluyó el lanzamiento de 2.819 misiles y drones. La exigencia central es la reapertura total del estrecho de Ormuz, bloqueado por Teherán desde finales de febrero, lo que ha desatado una crisis en el suministro energético mundial.

Las autoridades emiratíes solicitaron detalles precisos para verificar que el Estado iraní ponga fin a sus acciones militares y deje de utilizar el paso marítimo como herramienta de coacción. El comunicado subraya que la libre navegación es un derecho internacional y no una prerrogativa que el régimen pueda suspender para ejercer guerra económica.
Los ataques atribuidos a Irán han golpeado infraestructuras energéticas y zonas civiles, provocando pérdidas humanas y materiales. El gobierno emiratí exige que el régimen asuma su plena responsabilidad y sufrague las reparaciones, instando a una postura firme de la comunidad internacional para garantizar la rendición de cuentas.
La cancillería insistió en abordar la amenaza integral de Irán, incluyendo su programa nuclear, arsenal de misiles y su red de grupos armados. Emiratos ha reiterado sus esfuerzos diplomáticos para impedir una escalada militar, exigiendo la aplicación de la Resolución 2817 de la ONU que condena las agresiones iraníes.
El ministro Sultan Al Jaber calificó las restricciones en Ormuz como la mayor interrupción histórica en las cadenas de suministro. El funcionario enfatizó que el estrecho es un paso natural regido por el derecho internacional, denunciando que su bloqueo aumenta los precios y afecta a industrias y hogares en todo el mundo.

Tras seis semanas de hostilidades, las fuerzas armadas emiratíes registraron el primer día sin interceptaciones de proyectiles. En este periodo, el país ha tenido que neutralizar 537 misiles balísticos y 2.256 drones, resultando en la muerte de militares y contratistas, además de dejar un saldo de 224 personas heridas.
Las negociaciones actuales entre Estados Unidos e Irán, con mediación de Pakistán, buscan clarificar la viabilidad del acuerdo de seguridad. El proceso se centra en definir los mecanismos para garantizar el libre tránsito por el corredor energético y evaluar la efectividad del cese al fuego anunciado tras la pausa en las ofensivas diarias.