La continua emisión de ceniza volcánica procedente de los cráteres de la cumbre del monte Etna obligó a paralizar nuevamente las operaciones en el Aeropuerto Internacional de Catania-Fontanarossa, en la isla italiana de Sicilia. Ante el deterioro de las condiciones de seguridad en la zona de aproximación, la empresa gestora de la terminal, SAC, dispuso el cierre de dos sectores del espacio aéreo circundante (denominados C1 y B3) y confirmó la suspensión temporal de las salidas y llegadas.
El Observatorio Etneo del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) en Catania elevó el aviso para la aviación a nivel rojo (VONA), la máxima categoría dentro de la escala técnica. La actividad del coloso siciliano generó una densa columna de ceniza y material piroclástico que alcanzó una altitud estimada de cuatro kilómetros, lo que forzó a las aerolíneas a cancelar decenas de itinerarios programados y a desviar vuelos comerciales internacionales hacia la terminal de Palermo, ubicada al oeste de la isla.
Pese a la intensa nube volcánica que afecta los corredores aéreos de la región, los equipos técnicos del INGV reportaron que el temblor volcánico (indicador del movimiento del magma que asciende a través de los conductos internos) se mantiene estabilizado en niveles medios-bajos. No obstante, la masa de ceniza en suspensión sobre el valle exige la paralización del tráfico aeroportuario para evitar eventuales fallas motrices en las turbinas de las aeronaves.
El cierre preventivo ocurre tras una seguidilla de incidentes eruptivos que en los últimos meses han afectado de manera recurrente el tráfico aéreo de Catania, uno de los puntos logísticos más concurridos de Italia. Las autoridades aeroportuarias indicaron que la reapertura paulatina de la pista estará sujeta a los informes vulcanológicos de las próximas horas y al cambio en los patrones de viento que faciliten la dispersión del material sobre la costa jónica.
(Con información de Agencia ANSA y Prensa Latina)