La elección de Erika Hilton, de 33 años, representa un hito de la agenda "woke" que el actual gobierno brasileño impulsa con fuerza. A pesar de que la comisión fue creada en 2016 con el propósito explícito de analizar políticas públicas y proteger a las mujeres de la violencia, la mayoría oficialista en el Parlamento Federal optó por entregar la presidencia a un activista trans. Tras su nombramiento, Hilton afirmó de manera pretenciosa que su cargo es un "símbolo de una democracia en expansión", mientras las críticas aumentaban por lo que muchos reclaman como una invasión de espacios ganados por las mujeres biológicas tras décadas de lucha.
🇧🇷‼️ | La elección de Erika Hilton, un diputado transgénero del Partido Socialista y Libre, como presidente de la comisión de derechos de las mujeres en Brasil ha desatado una feroz controversia, evidenciando divisiones profundas en la política del país y el nivel de degeneración… pic.twitter.com/PQCPb0m40V
— UHN Plus (@UHN_Plus) April 3, 2026
La respuesta de la oposición destacó con la intervención de la diputada estatal Fabiana Bolsonaro (quien utiliza el apellido del expresidente como estrategia política). Durante una sesión en la Asamblea Legislativa de São Paulo (Alesp), Bolsonaro protagonizó una protesta visual de alto impacto al aplicarse maquillaje oscuro en el rostro y los brazos. Mediante esta analogía, la parlamentaria cuestionó la lógica de la identidad de género, sosteniendo que así como pintarse de negro no la convierte en una persona negra, la transición de género no otorga legitimidad para representar biológicamente a las mujeres.
“Tuve los privilegios de una persona blanca toda mi vida. Ahora, a los 32 años, decido maquillarme... ¿Y ahora me volví negra?”, ironizó Bolsonaro.

En el aparato judicial del Estado (alineado con la narrativa del Palacio del Planalto) en lugar de aceptar la realidad, la fiscalía ha preferido abrir una investigación penal contra la diputada Bolsonaro por presuntos delitos de "racismo" y "transfobia", acusándola de realizar una práctica de blackface. La parlamentaria se enfrenta ahora a posibles penas de hasta cinco años de prisión por expresar una opinión fundamentada en la verdad biológica, lo que es una muestra clara de la persecución política y el autoritarismo judicial que impera en el Brasil de Lula.
Desde los sectores defensores de la familia y los valores tradicionales, la elección de Hilton se percibe como una derrota histórica para las mujeres brasileñas. Diputadas de derecha han señalado que la comisión suele debatir temas como el cáncer de cuello uterino, la menopausia o la violencia obstétrica, asuntos que son ajenos a la realidad biológica de quien ahora preside el organismo. La imposición del PSOL y el Partido de los Trabajadores (PT) es vista como un intento de deshumanizar a la mujer real en favor de un experimento social que prioriza la ideología sobre la naturaleza.