El presidente Donald Trump anunció este jueves que Estados Unidos impondrá aranceles específicos a cualquier nación que continúe vendiendo o entregando petróleo al régimen cubano, en una medida que intensifica la presión económica sobre La Habana tras el corte definitivo de suministros venezolanos.
En un mensaje publicado en Truth Social, Trump fue directo: “Cualquier país que venda o entregue petróleo a Cuba enfrentará aranceles inmediatos del 25 %. No habrá excepciones. Cuba está fallando y no recibirá más ayuda de nadie mientras mantenga su régimen opresivo”. El mandatario enfatizó que esta decisión busca acelerar el colapso económico del gobierno de Miguel Díaz-Canel, al que calificó como “el último bastión del comunismo en el hemisferio occidental”.

La medida se enmarca en la estrategia de “máxima presión” que la administración Trump ha aplicado desde el inicio de su segundo mandato. Tras la captura de Nicolás Maduro y el bloqueo total de exportaciones petroleras venezolanas, Cuba perdió su principal proveedor de crudo, que históricamente cubría hasta el 80 % de sus necesidades energéticas. Los envíos mexicanos —que alcanzaron un promedio de 17.200 barriles diarios en 2025— se han convertido en el último salvavidas de la isla, pero ahora enfrentan el riesgo de ser penalizados.

Funcionarios del Departamento de Estado confirmaron que los aranceles se aplicarán de forma automática a partir del 1 de febrero sobre cualquier volumen de petróleo destinado a Cuba, independientemente del origen. Países como México, Rusia, Irán o Argelia —que han mantenido o incrementado envíos recientes— podrían ser los más afectados. El secretario de Estado Marco Rubio respaldó la decisión al declarar que “Cuba no puede seguir dependiendo de regímenes aliados para sobrevivir. Es hora de que el régimen enfrente las consecuencias de su propio fracaso”.
La medida llega en un contexto de crisis energética extrema en la isla: apagones diarios de hasta 20 horas, colapso del transporte público y escasez de alimentos agravada por la falta de combustible para generar electricidad. El economista cubano Pavel Vidal advirtió que, sin petróleo venezolano y con posibles restricciones a los envíos mexicanos, Cuba podría enfrentar un “colapso energético total” en las próximas semanas.
Trump reiteró que la puerta a la negociación sigue abierta, pero bajo condiciones claras: liberación de presos políticos, cese de la represión y apertura a un proceso de transición democrática. “Negocien antes de que sea demasiado tarde. El tiempo se acaba para el régimen cubano”, concluyó el presidente.
El anuncio ha generado reacciones inmediatas. La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum evitó pronunciarse directamente, pero fuentes cercanas indican que Pemex evalúa reducir los envíos para evitar sanciones. En La Habana, el gobierno calificó la medida como “un acto de guerra económica” y llamó a la comunidad internacional a rechazar lo que denomina “bloqueo reforzado”.
