El gobierno de Estados Unidos bloqueó formalmente la participación del vicepresidente de Irán Mohammad Eslami en la conferencia del organismo atómico. La delegación norteamericana se opuso rotundamente a la exención de sanciones solicitada por las autoridades de Austria para permitir su ingreso diplomático. El régimen iraní pretendía utilizar la plataforma internacional para difundir propaganda sin ofrecer garantías sobre sus actividades militares nucleares.
El diplomático estadounidense Preston Wells Griffith confirmó la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU al rechazar la petición de visado. La representación de la Casa Blanca denunció que el régimen teocrático de Teherán continúa enriqueciendo uranio a niveles incompatibles con fines pacíficos. Las autoridades del organismo regulador internacional alertaron sobre la acumulación peligrosa de material apto para la fabricación de armas atómicas.
En respuesta a la medida aplicada por el gobierno norteamericano, el Ministerio de Exteriores de Irán convocó al encargado de negocios austríaco. Los portavoces de la dictadura persa calificaron de injustificada la restricción y acusaron a las naciones occidentales de intentar acallar su voz. El régimen extremista ha mantenido una postura desafiante frente a las resoluciones emitidas por los organismos de control.
La junta de gobernadores remitió el expediente nuclear iraní al Consejo de Seguridad debido al persistente incumplimiento de las obligaciones internacionales. Las potencias occidentales exigen una supervisión exhaustiva e inspecciones directas en todas las instalaciones atómicas sospechosas del territorio persa. Teherán ha limitado el acceso de los inspectores tras los ataques ejecutados contra sus centros de desarrollo.
El portavoz de la cancillería iraní negó actividades clandestinas en el pico Gazla cerca de la estratégica región de Natanz. Sin embargo, los servicios de inteligencia de Estados Unidos mantienen bajo estricta vigilancia los movimientos militares de la zona montañosa. Las advertencias del gobierno norteamericano responden a la amenaza constante que representa la proliferación atómica del régimen teocrático.
Las sanciones internacionales fueron reinstauradas contra el régimen de Teherán para frenar sus ambiciones de armamento destructivo en la región. Las maniobras de la tiranía iraní buscan evadir las restricciones aduaneras mientras continúan financiando el terrorismo en todo Oriente Medio. Las potencias democráticas mantienen una firme presión económica para neutralizar el peligro nuclear de las milicias islámicas.
La intransigencia de la dictadura islámica para transparentar su programa atómico confirma la necesidad de sostener un férreo bloqueo internacional. El financiamiento de grupos paramilitares y la búsqueda de capacidad destructiva convierten a Irán en una amenaza para la paz mundial. El liderazgo de Estados Unidos resulta decisivo para contener las agresiones del régimen iraní y proteger a los aliados.
(Con información de AP y Reuters)