El Departamento del Tesoro, tras suspender la producción de la moneda más pequeña por su alto coste de fabricación, ha dejado en manos de las legislaciones estatales y federales la creación de criterios uniformes para las transacciones. Esta medida busca terminar con la ineficiencia de un centavo cuya producción costaba 3,7 centavos en 2024, obligando ahora a los comercios a implementar sistemas de redondeo simétrico en los pagos realizados en efectivo.
El método de redondeo simétrico establece que los montos finales terminados en uno, dos, seis o siete centavos se ajusten hacia abajo, mientras que aquellos terminados en tres, cuatro, ocho o nueve se redondeen hacia arriba. Con esta fórmula, cifras como USD 1,91 se ajustan a USD 1,90, mientras que USD 1,98 ascienden a USD 2, buscando un equilibrio técnico que evite sesgos significativos contra los consumidores o los comerciantes.
A nivel federal, la representante Lisa McClain impulsa un proyecto de ley en la Cámara de Representantes para evitar una maraña de políticas estatales divergentes. Esta iniciativa busca consolidar un marco nacional claro antes de que la propuesta llegue al escritorio presidencial, garantizando que el país opere bajo un criterio único tras el cese de una moneda que el presidente Trump calificó como un gasto innecesario.

Mientras avanza el debate federal, los estados han tomado iniciativas propias que varían entre la obligatoriedad y la opción facultativa. En Indiana, el gobernador Mike Braun promulgó una ley que exige el redondeo, mientras que en otros estados como Arizona, Florida, Oregón y Washington, los proyectos esperan la firma de sus respectivos gobernadores, reflejando una respuesta acelerada ante la falta de circulante.
El impacto económico de esta transición es objeto de estudio y debate, especialmente porque el efectivo sigue representando el 16% de los pagos según la Reserva Federal. Aunque el Tesoro sostiene que no debería haber efectos generales en los precios, encuestas de la Reserva Federal de Richmond sugieren que, debido a que muchos precios terminan en ocho o nueve, los comercios podrían obtener pequeñas ventajas financieras acumuladas.

El cese de la producción de centavos genera un ahorro estatal de aproximadamente USD 56 millones anuales, pero ha trasladado la presión económica hacia la moneda de cinco centavos. Dado que fabricar un níquel cuesta actualmente casi 14 centavos, el Congreso está evaluando modificar su composición metálica, sustituyendo cobre por zinc y otros materiales más económicos para reducir el gasto público operativo.
La percepción social ante esta medida es mixta, oscilando entre la frustración de quienes sienten que pierden dinero "centavo a centavo" y quienes valoran la consistencia en los pagos. Ante esto, legisladores como April Berg enfatizan que el objetivo principal es asegurar que el sistema comercial funcione con normalidad, garantizando que todos los ciudadanos puedan saldar sus cuentas de manera práctica y sin confusiones.
Finalmente, las autoridades estatales recomiendan que el redondeo se realice siempre después de aplicar los impuestos correspondientes para asegurar que la recaudación fiscal llegue íntegra al Estado. Esta reconfiguración, aunque desafiante, representa el paso definitivo hacia un sistema de pagos moderno que busca eliminar gastos obsoletos y adaptarse a la realidad económica actual del país bajo la administración Trump.