El Departamento del Tesoro de EE. UU. sancionó a diez personas y entidades en China, Hong Kong y Pakistán por ayudar al régimen de Irán a adquirir armas y componentes militares. La medida forma parte de la estrategia del Presidente Donald Trump para aislar económicamente a Teherán y forzar una negociación que ponga fin al conflicto bélico iniciado en febrero.
Entre los sancionados figura Seyyed Asghar Alizadeh Tabatabai, representante del Ministerio de Defensa iraní en Pekín, acusado de coordinar compras de sistemas de armas y componentes de doble uso. También fueron señaladas la firma iraní Kavoshcom Asia, la empresa EC Mojo Technology de Hong Kong, su representante Li Fen, y Waseem Pasha Tajammal, presidente de la compañía de defensa Cavalier Group en Pakistán.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que la administración no tolerará el apoyo al régimen y continuará aislando a sus facilitadores. El objetivo oficial es degradar la capacidad de Teherán para reconstruir sus programas de armamento y aumentar los costos de sus redes de suministro para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos.
Sin embargo, especialistas del sector financiero expresaron dudas sobre la efectividad de las sanciones. Brett Erickson, de Obsidian Risk Advisors, señaló que estas acciones administrativas tendrán poco impacto para impedir que el régimen iraní continúe lanzando misiles y drones en el estrecho de Ormuz, calificándolas como una medida de gestión de imagen para la Casa Blanca.
Las nuevas sanciones implican el bloqueo de activos de las partes implicadas bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición de realizar transacciones comerciales con ellas. El gobierno de Washington mantendrá el escrutinio sobre el comercio internacional para evitar que Teherán siga obteniendo componentes electrónicos para su industria militar.