El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, anunció un paquete integral de medidas regulatorias, ejecutivas y comerciales orientadas a potenciar la industria energética nacional y asegurar una reducción sustancial en los costos de la gasolina y el diésel. Desde el inicio de su mandato, la Casa Blanca emprendió la revisión de las políticas de la administración anterior, revocando normativas ambientales restrictivas para restaurar la posición de Estados Unidos como el principal productor y exportador mundial de petróleo y gas natural.
Dentro de las decisiones de seguridad nacional, el Ejecutivo estadounidense recurrió a la Ley de Producción de Defensa (Defense Production Act) para canalizar inversiones millonarias destinadas a expandir la infraestructura de refinación interna. Esta estrategia busca incrementar la oferta de combustibles fósiles, apoyar la actividad agrícola y reducir los costos logísticos del transporte pesado en todo el territorio norteamericano.
En el ámbito de la política exterior y la seguridad regional, la administración destacó la concreción de un acuerdo energético tras la captura del dictador Nicolás Maduro en Venezuela. El entendimiento contempla el acceso a 65.000 millones de barriles de crudo, lo que ha permitido duplicar las reservas estratégicas de Estados Unidos e incrementar las importaciones de petróleo venezolano en más de un 400%, alcanzando sus niveles más altos en casi una década.
Acuerdos internacionales y megaproyectos de infraestructura
La estrategia de dominio energético del gobierno conservador incluye pactos multilaterales de gran escala para estabilizar el mercado global de hidrocarburos:
- Liberación de reservas internacionales: EE. UU. gestionó acuerdos con diversas naciones para volcar más de 130 millones de barriles de diésel al mercado internacional, incrementando la oferta global para frenar la presión inflacionaria.
- Gasoducto de Alaska: Se formalizó un acuerdo de inversión por 54.000 millones de dólares con Corea del Sur y Taiwán para la construcción del postergado gasoducto de Alaska, iniciativa que proyecta reducir los costos de energía de los habitantes de ese estado en 10.000 millones de dólares y que contempla inversiones surcoreanas en plantas de gas natural en Texas.
- Protección de rutas comerciales: A través del despliegue defensivo en Oriente Medio, Estados Unidos garantizó el flujo seguro de crudo por el estrecho de Ormuz, registrando volúmenes de exportación superiores a los niveles previos al reciente conflicto regional.
Desregulación de la EPA y flexibilización de combustibles
En el plano interno, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) implementó exenciones a las normativas sobre combustibles, autorizando el aumento de envíos de gasolina, diésel y combustible para aviación. Adicionalmente, el Ejecutivo otorgó un número récord de exenciones a pequeñas refinerías (Small Refinery Exemptions), permitiendo elevar el suministro diario en miles de barriles.
La Casa Blanca señaló que los estados que adoptaron las exenciones flexibles de la EPA han experimentado descensos inmediatos en los precios en surtidor, en contraste con jurisdicciones gobernadas por el Partido Demócrata, como Nueva York y California, cuyas administraciones mantuvieron regulaciones ambientales estrictas que continúan encareciendo el costo de vida de sus residentes.
(Con información de La Casa Blanca)