El gobierno de Estados Unidos y el régimen comunista de China acordaron extender hasta el 10 de enero de 2027 la tregua comercial basada en el Acuerdo de Busan, aplazando el vencimiento que estaba previsto para el 10 de noviembre. El anuncio fue realizado por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, tras reunirse en Washington con el viceprimer ministro chino He Lifeng, horas antes del inicio de la visita de Estado del mandatario Xi Jinping a la capital norteamericana.
La medida busca ampliar el margen de negociación entre ambas potencias para abordar temas económicos pendientes antes de la cumbre bilateral entre Donald Trump y el líder chino. El pacto mantiene en suspenso la aplicación de nuevos aranceles retaliatorios, las restricciones de Beijing a la exportación de tierras raras y las tarifas impuestas por Washington a buques de origen chino, al tiempo que se evalúa reducir aranceles a bienes no sensibles por valor de 30.000 millones de dólares.
Aunque el funcionario estadounidense reconoció que el gigante asiático realizó compras significativas de soja durante el año, señaló que el régimen comunista muestra retrasos en otros compromisos agrícolas asumidos. Bessent expresó reservas respecto a la posibilidad de suscribir un tratado comercial de mayor alcance a corto plazo, enfatizando la necesidad de que Beijing cumpla de forma rigurosa con las metas de importación y respete las normas del libre comercio.
Además del intercambio de bienes, las delegaciones abordan un marco de diálogo sobre la seguridad e infraestructura en inteligencia artificial para identificar riesgos asociados al uso no controlado de agentes autónomos y ciberataques. Estas conversaciones buscan fijar mecanismos de notificación ante incidentes transfronterizos, priorizando la protección de la propiedad intelectual y la seguridad nacional de Estados Unidos frente a amenazas tecnológicas.
La visita de tres días de Xi Jinping a la Casa Blanca incluye en su agenda discusiones clave sobre la competencia tecnológica global y la estabilidad geopolítica en el estrecho de Taiwán. La prórroga otorga un respiro temporal a los sectores productivos bajo un marco de certeza jurídica, mientras la administración republicana busca equilibrar la balanza comercial y defender la supremacía económica de la nación.
(Con información de Reuters)