Estados Unidos y Japón se unieron a las Fuerzas Armadas de Filipinas para llevar a cabo una serie de ejercicios marítimos en aguas del mar de China Meridional. Las maniobras, desarrolladas entre el 21 y el 25 de julio, movilizaron buques de guerra, patrulleras de la guardia costera y aeronaves de vigilancia y combate en un esfuerzo trilateral por optimizar la interoperabilidad táctica y fortalecer las defensas aliadas en la región geopolítica del Indo-Pacífico.

A través de un comunicado emitido este domingo, las autoridades militares filipinas destacaron que el despliegue conjunto refleja la solidez de las alianzas orientadas a mantener la estabilidad náutica. Las maniobras forman parte de un incremento gradual en la frecuencia y escala de los patrullajes multinacionales coordinados por Manila, Tokio y Washington para hacer frente a las extensas reclamaciones de soberanía planteadas por el Gobierno chino en la zona.
La realización de los ejercicios marítimos se dio en medio de un repunte de la tensión diplomática y militar entre Filipinas y China. Manila denunció agresiones violentas contra su personal naval en el banco de arena Second Thomas, así como el uso reiterado de cañones de agua por parte de buques chinos contra embarcaciones gubernamentales cerca del arrecife de Scarborough. Por su parte, el Ejecutivo chino justificó sus acciones argumentando la defensa legal de sus límites territoriales frente a supuestas incursiones no autorizadas.

En el marco de la jornada de maniobras, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Filipinas, Antonio Nafarrete, realizó una visita de inspección a la isla Thitu, ubicación estratégica en las disputadas islas Spratly. Durante su encuentro con los contingentes estacionados en el puesto avanzado, Nafarrete ratificó el compromiso de la comandancia para reforzar la capacidad operativa y logística de las tropas encargadas de vigilar la soberanía territorial en el sector marítimo.
El despliegue trilateral acentúa la división geopolítica en el mar de China Meridional, un espacio marítimo donde Pekín insiste en adjudicarse la soberanía casi absoluta pese al fallo arbitral internacional emitido en 2016 que desestimó sus demandas. Las fuerzas aliadas confirmaron que mantendrán los esquemas de cooperación estratégica en el pacífico oriental para garantizar el libre tránsito y la seguridad en las rutas comerciales internacionales.
(Con información de Reuters)