Un nuevo estudio masivo publicado en JAMA Internal Medicine confirma que las mujeres que suspenden fármacos GLP-1 como Ozempic (semaglutida) y Mounjaro (tirzepatida) antes o al inicio del embarazo enfrentan un mayor riesgo de ganancia de peso excesiva, diabetes gestacional y parto prematuro. La investigación, que analizó casi 150.000 embarazos en Estados Unidos, evidencia la necesidad de un seguimiento clínico más estricto tras abandonar estos medicamentos, destacando un rápido rebote metabólico sin demostrar causalidad definitiva.
El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Florida y presentado en ObesityWeek 2025, comparó a mujeres que usaron GLP-1 en el año previo al embarazo con aquellas que no lo hicieron. Entre las que suspendieron los fármacos, la incidencia de diabetes gestacional fue del 20-15%, comparado con el 11% en usuarias previas, y un 68% desarrollaron preeclampsia frente al 32% en el grupo control. Además, el riesgo de parto prematuro aumentó significativamente, aunque no se observaron diferencias en malformaciones congénitas mayores.
El rebote metabólico: un efecto inesperado
Los GLP-1, agonistas del receptor de péptido similar al glucagón-1, son ampliamente usados para tratar diabetes tipo 2 y obesidad, imitando una hormona que regula el apetito y la glucosa. Su suspensión abrupta provoca un "rebote metabólico" rápido, con recuperación de peso y alteraciones hormonales que complican el control glicémico en el embarazo. La Dra. Dominick Lemas, de la Universidad de Florida, explicó: "El uso previo reduce el riesgo de diabetes gestacional en un 42%, pero el cese genera vulnerabilidades que requieren monitoreo intensivo".
El estudio, retrospectivo y observacional, incluyó datos de más de 50.000 mujeres con diabetes tipo 2 expuestas a GLP-1 en el primer trimestre, encontrando no diferencias significativas en malformaciones congénitas (JAMA Internal Medicine, 2024). Sin embargo, el cese prematuro —recomendado por fabricantes como Novo Nordisk y Eli Lilly— no mitiga el rebote, lo que subraya la urgencia de estrategias nutricionales personalizadas.
Implicaciones para la salud materna e infantil
La ganancia de peso excesiva en el embarazo, común tras suspender GLP-1, eleva el riesgo de hipertensión gestacional y macrosomía fetal. En el grupo de estudio, las mujeres que cesaron los fármacos ganaron un promedio de 12-15 kg más que aquellas con uso continuo o sin exposición previa. Esto no solo complica el parto, sino que aumenta el riesgo de diabetes posparto y obesidad infantil a largo plazo.
Expertos como la Dra. Sonia Hernández-Díaz de Harvard T.H. Chan School of Public Health advierten: "Con el auge de GLP-1 para obesidad, más embarazos no planificados quedarán expuestos, demandando guías claras para transición segura". La American Diabetes Association recomienda insulina como alternativa segura en gestación, pero enfatiza educación preconcepcional para usuarias de GLP-1.
Recomendaciones y el llamado a la acción
El estudio urge un seguimiento estricto: consultas prenatales mensuales, monitoreo glicémico semanal y planes nutricionales adaptados para mitigar el rebote. Se necesitan ensayos controlados para confirmar causalidad, pero ya se proponen registros como el de Novo Nordisk para rastrear exposiciones prenatales.
En un contexto donde 1-2% de embarazos globales involucran diabetes pregestacional, y GLP-1 como Ozempic se populariza, esta investigación resalta la brecha: beneficios metabólicos previos no protegen contra riesgos post-cese. Médicos deben aconsejar suspensión 2 meses antes de concebir y transiciones graduales con soporte multidisciplinario.
Como concluye Lemas: "Necesitamos más investigación para manejar el peso y reducir riesgos al suspender GLP-1 en embarazo". Mientras, priorizar planificación familiar y control metabólico es clave para embarazos saludables.
