El mundo económico y financiero despide a uno de sus más grandes referentes teóricos y prácticos con el fallecimiento de Alan Greenspan este lunes 22 de junio de 2026 a los 100 años. La noticia de su deceso fue confirmada oficialmente por su esposa, Andrea Mitchell, corresponsal principal de asuntos exteriores de la cadena NBC News, con quien estuvo casado durante 29 años.
Greenspan, una figura colosal que sirvió durante firmeza doctrinaria a lo largo de cinco mandatos consecutivos bajo cuatro presidentes de la República, dejó una huella imborrable en la arquitectura del capitalismo moderno, gobernando la política monetaria de la primera potencia del planeta desde el final de la Guerra Fría hasta la consolidación de la revolución digital global.

Bajo la estricta y vigilante conducción de Greenspan, la economía de los Estados Unidos experimentó entre los años 1991 y 2001 uno de los ciclos de expansión económica y acumulación de riqueza privada más prolongados y prósperos de los que se tenga registro.
El economista neoyorquino, quien antes de asumir la jefatura de la Reserva Federal (Fed) había presidido con éxito el Consejo de Asesores Económicos bajo la administración del republicano Gerald Ford entre 1974 y 1977, utilizó su profunda formación intelectual en el sector privado al frente de la firma Townsend-Greenspan & Co. para inyectar estabilidad, previsibilidad y confianza a los mercados internacionales frente a escenarios de alta volatilidad geopolítica.
La sólida base ideológica de Alan Greenspan estuvo fuertemente marcada en su juventud por su estrecha vinculación con la filósofa libertaria Ayn Rand, una influencia que forjó su férrea e intransigente defensa del capitalismo de libre mercado y la desregulación frente al intervencionismo estatal. No obstante, su gestión no estuvo exenta de desafíos monumentales; tras los trágicos atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, la Fed ejecutó un agresivo recorte de las tasas de interés hasta situarlas en un histórico 1% en 2003 para estimular el dinamismo empresarial.

Ante las presiones del Congreso en octubre de 2008, el propio expresidente del banco central compareció con honestidad intelectual para admitir en un estado de "incredulidad conmocionada" que había identificado un error conceptual en el modelo que definía la autorregulación perfecta frente a los riesgos sistémicos modernos. Lejos de amilanarse ante los cuestionamientos de los sectores partidarios del control estatal, Greenspan defendió la integridad de sus decisiones estructurales como herramientas necesarias para el contexto tecnológico de la época.
Entre su vasto legado conceptual e intelectual para la ciencia económica de la civilización occidental, destaca su célebre advertencia sobre la "exuberancia irracional" de los mercados financieros, pronunciada en un recordado discurso en diciembre de 1996 que se convirtió en una máxima de consulta obligatoria para los operadores bursátiles.
El fallecimiento de Alan Greenspan representa el cierre definitivo de una era dorada para la política económica de corte conservador y liberal, un periodo donde los Estados Unidos reafirmaron su hegemonía financiera frente a los modelos de planificación centralizada de las dictaduras colectivistas. Aunque las controversias sobre la supervisión de las agencias bancarias sigan siendo objeto de debate en los círculos académicos, las bases de su herencia intelectual y su compromiso con el progreso capitalista permanecen inalterables.
(Con información de Infobae, Reuters y NBC News)