Según una revelación de The New York Times, el presidente de izquierda Gustavo Petro se encuentra en el centro de una investigación criminal liderada por al menos dos fiscalías federales de Nueva York. Las oficinas de Manhattan y Brooklyn han desplegado equipos especializados en tráfico internacional de drogas para determinar si el exguerrillero convertido en mandatario mantiene nexos con las mafias del narcotráfico que azotan la región. Esta indagación preliminar busca confirmar si el ascenso de la izquierda al poder en Bogotá fue financiado o respaldado por las mismas redes ilegales que Colombia debería estar combatiendo.
🇨🇴🇺🇸‼️ | ÚLTIMA HORA — De acuerdo a una revelación de The New York Times, el Departamento de Justicia de Estados Unidos está desarrollando investigaciones penales contra Gustavo Petro. Las fiscalías federales en Manhattan y Brooklyn, junto a agencias como la DEA y Homeland… pic.twitter.com/0DmDjx2yyR
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 20, 2026
Los datos apuntan a eventuales encuentros entre Petro y figuras del narcotráfico, así como a la captación de aportes ilícitos para su campaña electoral. Bajo una Administración en Washington que ha retomado la doctrina de "tolerancia cero" contra los regímenes que cohonestan con el crimen organizado, el cerco sobre Petro se estrecha. El Presidente Donald Trump, un crítico del mandatario colombiano a quien ha llegado a calificar de “enfermo”, ha dejado claro que la cooperación en la lucha contra la cocaína no es negociable y que el uso de estas investigaciones será una herramienta de presión letal contra el gobierno de Bogotá.
“Petro estaría siendo investigado penalmente por al menos dos fiscalías federales en Estados Unidos... Manhattan y Brooklyn habrían activado equipos especializados en delitos de tráfico internacional de drogas”, cita la investigación periodística.
Colombia sigue siendo el principal productor de cocaína del mundo y, bajo la gestión de Petro, las políticas de erradicación han sufrido un retroceso que favorece directamente a los carteles. En este contexto, la intervención judicial de EE. UU. no solo busca justicia penal, sino que actúa como un contrapeso necesario ante el giro radical que ha tomado el país sudamericano. Trump podría capitalizar este escenario para asegurar que el avance de la izquierda continental se detenga en seco, influyendo en el clima político de cara a las elecciones de 2026, donde el "petrismo" busca desesperadamente dejar a un sucesor afín para proteger sus intereses.
Las fiscalías de Manhattan y Brooklyn son conocidas por llevar a cabo los casos de narcotráfico más grandes del siglo, incluyendo los de "El Chapo" Guzmán y altos jerarcas chavistas. Que estas oficinas hayan activado protocolos contra un presidente en ejercicio indica que existen indicios lo suficientemente sólidos para iniciar un rastreo financiero y testimonial. Mientras Petro intenta presentarse como un líder ambientalista y de "paz total", los fiscales estadounidenses están siguiendo la ruta del dinero que conecta las selvas del Cauca con las calles de Nueva York, una ruta que podría terminar en el despacho presidencial de la Casa de Nariño.