La Fiscalía General del Estado (FGE) de Veracruz confirmó este viernes el hallazgo sin vida de la periodista Roxana Guzmán Ramírez. Los dictámenes periciales y los análisis forenses practicados a los restos humanos localizados días atrás en un predio concluyeron el proceso de identificación. Con la confirmación del deceso de la comunicadora, la institución ministerial recalcó que la carpeta de investigación se mantendrá bajo la tipificación del delito de homicidio doloso calificado para garantizar el total esclarecimiento de los hechos.
La cronología de la tragedia se remonta al pasado 2 de junio, fecha en la que Guzmán Ramírez fue privada de la libertad por un grupo de hombres armados que irrumpieron de manera violenta en su propia vivienda. El secuestro de la periodista quedó registrado en un video que se difundió de forma masiva en las plataformas digitales, lo que activó un operativo de búsqueda por parte de las fuerzas federales y estatales que culminó con el hallazgo de su cuerpo.
Diario El Salvador.
Ante el impacto social del caso, las investigaciones ministeriales avanzaron de forma acelerada, permitiendo la cumplimentación de ocho órdenes de aprehensión contra presuntos integrantes de una célula criminal. Entre los principales detenidos figuran Javier Iván “N”, alias “Delta 1”; José del Carmen “N”, alias “Delta 7”; y Luis Arturo “N”, alias “Delta 11” o “El Pelón”, señalados como los autores materiales del rapto. Asimismo, la Fiscalía detuvo a Karen Monserrat “N”, alias “La Hiena”, quien presuntamente actuó en complicidad directa para perpetrar el homicidio de la comunicadora tras mantenerla en cautiverio.
La FGE informó que entre los ocho capturados se encuentran exelementos de la Policía Municipal de Ixhuatlán del Sureste. De acuerdo con las indagatorias de la fiscalía veracruzana, estos servidores públicos no solo facilitaron la logística para el secuestro de la comunicadora, sino que también proporcionaban recursos financieros, alimentos y blindaje operativo a los miembros del grupo delictivo.

Roxana Guzmán se desempeñaba como directora de un medio de comunicación digital que operaba principalmente a través de la plataforma Facebook, espacio desde el cual difundía noticias locales y enérgicas denuncias ciudadanas sobre la comunidad de Nanchital, una localidad que alberga a unos 30.000 habitantes. Su labor informativa se ejercía en uno de los puntos más complejos del territorio mexicano, siendo Veracruz un estado marcado por los altos índices de agresiones dirigidas contra los profesionales de la información, donde en lo que va del año ya se habían contabilizado otros dos asesinatos de periodistas.
Con este trágico desenlace, México reafirma su posición como una de las naciones más peligrosas del mundo para ejercer el periodismo sin estar sumido en un conflicto bélico formal. De acuerdo con las estadísticas de la organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF), más de 150 comunicadores han sido asesinados en el país azteca desde el año 1994 a causa de su labor investigativa.
(Con información de El Financiero y Diario El Salvador)