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Flávio Bolsonaro llega al balotaje con una oportunidad histórica para abrir un nuevo ciclo en Brasil
Sergio Lima/AFP via Getty Images

Flávio Bolsonaro llega al balotaje con una oportunidad histórica para abrir un nuevo ciclo en Brasil

El candidato del Partido Liberal ganó la primera vuelta y llega al 25 de octubre con una ventaja sobre Lula, un PL fortalecido y una creciente red de aliados

Brasil entró en las tres semanas más importantes de su calendario político. Flávio Bolsonaro consiguió lo que pocos podían dar por sentado: derrotar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta, obteniendo el 47,03% de los votos frente al 45,16% del mandatario.

La diferencia es estrecha y sería un error interpretar el resultado como una elección resuelta. Pero también sería difícil ignorar su significado político: Bolsonaro comienza el balotaje desde la primera posición y con aproximadamente 2,2 millones de votos de ventaja.

Más importante aún, su candidatura no llega sola.

El Partido Liberal salió fortalecido de las urnas, aumentando su peso político tanto en el Congreso como en los gobiernos regionales. Al mismo tiempo, la campaña comenzó a buscar acuerdos con União Brasil, Republicanos y Progresistas, tres fuerzas de centroderecha que conjuntamente cuentan con 128 diputados.

Los primeros movimientos ya son visibles. El expresidente Michel Temer y Romeu Zema anunciaron su respaldo a Flávio Bolsonaro, mientras continúan las conversaciones con otros dirigentes y partidos que permanecieron fuera de los dos principales bloques durante la primera vuelta.

El mensaje económico de las urnas

También resulta significativo observar lo ocurrido inmediatamente después de la votación.

El lunes posterior a las elecciones, la Bolsa de São Paulo subió un 7,70% hasta alcanzar un máximo histórico de 206.911 puntos, mientras el real se apreció un 4,11% frente al dólar. Las acciones de Petrobras avanzaron un 8,1%.

Los mercados no votan y su reacción de un día no determina necesariamente cuál será el desempeño futuro de una economía. Pero semejante movimiento sí muestra que una parte importante de los inversores interpretó positivamente el resultado.

Las propuestas económicas también presentan una diferencia clara: Flávio Bolsonaro plantea reducción del gasto público, disminución de impuestos y privatizaciones, mientras Lula defiende una mayor inversión en programas sociales, más tributación para los sectores de mayores ingresos y oposición a las privatizaciones.

El 25 de octubre, por tanto, Brasil no escogerá simplemente entre dos apellidos conocidos. Elegirá entre dos proyectos económicos y políticos considerablemente diferentes.

Flávio tiene ahora que ampliar su victoria

El principal desafío de Bolsonaro será demostrar que puede convertir el respaldo de la derecha brasileña en una coalición nacional más amplia.

Para conseguirlo tendrá que conquistar a parte de los millones de brasileños que votaron por candidatos eliminados, atraer al centro político y convencer a ciudadanos que se abstuvieron en la primera vuelta.

Lula intentará exactamente lo contrario. Su campaña ya anunció que buscará movilizar a los más de 30 millones de brasileños que no acudieron a votar, mientras incrementará la exposición del presidente en debates, radio y televisión.

Por eso, la ventaja de Flávio es importante, pero no definitiva.

Su mejor argumento durante estas semanas puede ser precisamente el resultado obtenido: presentarse no solamente como heredero de una corriente política, sino como el candidato que consiguió construir una mayoría relativa frente a un presidente que buscaba la reelección.

El apellido Bolsonaro seguirá teniendo un enorme peso en esta elección. Pero Flávio tendrá que demostrar que puede convertir ese legado político en un proyecto propio capaz de atraer también a quienes no forman parte del núcleo tradicional del bolsonarismo.

Brasil llegará al 25 de octubre profundamente dividido, pero con una realidad imposible de ignorar: Flávio Bolsonaro parte desde delante.

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