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Fractura en el PSUV: la cúpula impone la rendición ante Estados Unidos frente al rechazo del ala chavista

El secretario de Seguridad del partido oficialista justificó la negociación con la oposición como una medida inevitable de supervivencia. Las crecientes fricciones internas al descubierto exponen la fractura y el colapso del régimen socialista

Fractura en el PSUV: la cúpula impone la rendición ante Estados Unidos frente al rechazo del ala chavista
El jefe del Parlamento y hermano de la presidenta encargada, Jorge Rodríguez, recibió en su despacho a Dinorah Figuera, jefa de la delegación opositora que participará en la negociación promovida por Estados Unidos. REUTERS/ARCHIVO

El Partido Socialista Unido de Venezuela atraviesa una severa crisis de gobernabilidad interna ante el inicio formal de las negociaciones con la oposición. El secretario de Seguridad del PSUV, Francisco Ameliach, admitió que no existe otro camino que someterse al esquema de transición impulsado por Estados Unidos. Las concesiones oficiales generaron un fuerte rechazo en la facción extremista que califica el proceso como una traición.

La fractura ideológica quedó expuesta tras las duras críticas formuladas por antiguos mandos del chavismo y diputados radicales. Figuras del ala dura cuestionaron la falta de transparencia en los acuerdos alcanzados con la delegación opositora y la administración estadounidense. Las protestas de las bases evidencian el descontento de la militancia frente a la entrega de la hegemonía política.

Francisco Ameliach, diputado y miembro de la dirección nacional del PSUV. Créditos: Asamblea Nacional de Venezuela

Para contener el creciente descontento, la cúpula difundió un pronunciamiento donde justifica el repliegue estratégico como un acto de pragmatismo histórico. La dirigencia invocó la doctrina del repliegue para justificar la aceptación de las condiciones exigidas por la potencia norteamericana. La maniobra busca evitar el desmantelamiento total del aparato estatal tras los recientes acontecimientos políticos.

La pérdida de control institucional se profundizó tras la captura de las máximas figuras del régimen el pasado mes de enero. La actual administración de transición se vio forzada a ceder soberanía para frenar acciones militares directas sobre el territorio nacional. Las concesiones obligadas desmontaron la narrativa de resistencia promovida históricamente por la propaganda oficialista.

El factor energético representa el único margen de negociación que le resta a la cúpula frente a las exigencias de Washington. La crisis en Oriente Medio otorgó un valor estratégico temporal a la producción petrolera local para el abastecimiento de los mercados occidentales. El régimen intenta utilizar las reservas de crudo como moneda de cambio para garantizar la preservación de sus voceros.

Delcy Rodríguez asiste a la juramentación del nuevo Alto Mando Militar, acompañada por efectivos castrenses uniformados que forman en un acto oficial. REUTERS/ARCHIVO

La aceptación del diálogo confirma la derrota del modelo colectivista y la imposibilidad de sostener la confrontación geopolítica con Occidente. Los voceros de la dictadura recomiendan la rendición gradual a sus seguidores ante la imposibilidad de resistir la presión exterior. El escenario de negociación marca el fin de la hegemonía chavista en la administración del Estado venezolano.

El inicio de las conversaciones reafirma el triunfo de la estrategia internacional para restablecer las libertades democráticas en la nación. La resistencia de los sectores integristas difícilmente podrá frenar el avance de la transición política y económica acordada. La sociedad venezolana aguarda el desmantelamiento definitivo de la estructura que destruyó el aparato productivo del país.


(Con información de Infobae)

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