La Unidad Nacional de Lucha contra el Odio en Internet (PNLH) procedió a la detención de Hassan, de 33 años, tras una investigación centrada en un tuit publicado el pasado 26 de marzo. En dicho mensaje, la eurodiputada citaba y justificaba las palabras de Kōzō Okamoto, el terrorista del Ejército Rojo Japonés responsable de la masacre en el aeropuerto de Lod en 1972, donde fueron asesinadas 26 personas. Aunque Hassan borró el rastro de su mensaje tras ser citada por la policía, la Fiscalía de París ha confirmado que existen pruebas suficientes para procesarla por enaltecimiento de figuras criminales.
La detención no estuvo exenta de sorpresas adicionales que complican la imagen pública de la activista francopalestina. Durante el registro de su bolso, los agentes hallaron una cantidad no especificada de 3-MMC, una potente droga sintética estimulante, además de sustancias que la defensa de la eurodiputada ha intentado calificar como CBD legal. La Fiscalía ha abierto un procedimiento independiente para investigar la tenencia de estupefacientes, sumando una mancha más al expediente de una figura que ya es objeto de otras seis investigaciones judiciales por delitos de odio y antisemitismo.
Como es habitual en la retórica de la izquierda radical, el líder de LFI, Jean-Luc Mélenchon, salió rápidamente en defensa de su pupila denunciando la existencia de una “policía política”. Sin embargo, la realidad de los hechos apunta a un patrón de conducta alarmante. Hassan ya fue denunciada en 2024 por calificar a Hamás como “resistencia armada” tras la masacre de 1.300 israelíes, y recientemente Canadá le denegó la entrada por sus pronunciamientos judeofobos. Además, su nombre quedó ligado a la violencia callejera el pasado febrero, tras la muerte de un joven de derecha que fue linchado por radicales de extrema izquierda durante una conferencia de la eurodiputada en Lyon.
El Ministerio del Interior, encabezado por Laurent Nuñez, ha rechazado tajantemente las acusaciones de persecución política, subrayando que las leyes francesas contra la apología del terrorismo se aplican con rigor a todos los ciudadanos, independientemente de su cargo. Organizaciones como el Observatorio Judío de Francia y la Liga Internacional Contra el Racismo y el Antisemitismo (LICRA) han celebrado el avance judicial, considerando que Hassan ha cruzado todas las líneas rojas al convertir su plataforma política en un altavoz para la propaganda de grupos y figuras terroristas.
“La justicia debe ser implacable con quienes utilizan su escaño para blanquear a asesinos masivos. Rima Hassan representa la cara más peligrosa de una izquierda que ha perdido la brújula moral en su afán por desestabilizar las instituciones francesas”, afirmó un portavoz de la oposición conservadora en el Parlamento Europeo.
Con el juicio fijado para el verano, la situación de Rima Hassan pone en una encrucijada a La Francia Insumisa, que sigue perdiendo credibilidad entre el electorado moderado por su connivencia con el radicalismo islámico y el odio a Occidente. Mientras la defensa intenta presentarla como una víctima de “acoso judicial”, la fiscalía prepara un caso sólido basado en la propia huella digital de la acusada. El 7 de julio, París será el escenario de un proceso que determinará si la retórica incendiaria de la extrema izquierda finalmente tiene consecuencias penales en la Francia de 2026.