Las fuerzas de seguridad y asesores cubanos están abandonando Venezuela en medio de una creciente presión de Washington para desmantelar la alianza estratégica entre Caracas y la dictadura comunista de La Habana. Según múltiples fuentes familiarizadas con el tema, la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, ha comenzado a reducir la presencia de personal cubano en estructuras clave de seguridad del Estado.
Durante años, el régimen chavista dependió profundamente de la asesoría cubana. Tanto el depuesto Nicolás Maduro como el fallecido Hugo Chávez confiaron su seguridad personal a unidades élite cubanas, y permitieron que agentes de inteligencia de la isla se infiltraran en organismos sensibles como la DGCIM, la poderosa contrainteligencia militar venezolana utilizada para neutralizar a la oposición interna.

Esa relación comenzó a resquebrajarse tras la operación militar estadounidense del 3 de enero que terminó con la captura de Maduro. Según el propio gobierno cubano, 32 ciudadanos cubanos murieron durante el operativo, lo que dejó en evidencia el nivel de implicación directa de La Habana en la protección del aparato chavista.
Desde entonces, la dinámica cambió.
Rodríguez habría optado por confiar su seguridad a guardaespaldas venezolanos, distanciándose del esquema que durante décadas integró a agentes cubanos en la protección presidencial y en estructuras de inteligencia. Aunque no está completamente claro si la salida de los cubanos responde a órdenes directas del nuevo liderazgo venezolano, a decisiones del régimen cubano o a presiones externas, varias fuentes señalan que la presión de Estados Unidos ha sido determinante.
El presidente Donald J. Trump fue explícito tras la captura de Maduro: prometió poner fin a la relación de seguridad entre Venezuela y la dictadura cubana. Washington ha bloqueado además el envío de petróleo venezolano a la isla, asfixiando económicamente a La Habana, que durante años dependió del crudo venezolano a cambio de “servicios de seguridad”.
La Casa Blanca ha dejado claro que considera estratégico romper el eje Caracas-La Habana como parte de su política para debilitar a la dictadura cubana. Según un funcionario estadounidense, el interés propio de Rodríguez podría alinearse con los objetivos de Washington en esta nueva etapa.
Mientras tanto, algunos médicos y asesores cubanos han regresado a la isla en vuelos reanudados tras el operativo estadounidense, aunque no toda la presencia cubana ha desaparecido. Fuentes señalan que ciertos asesores militares y posibles agentes de inteligencia encubiertos podrían permanecer en Venezuela, al menos mientras se estabiliza la situación política.
Expertos coinciden en que la influencia cubana fue crucial para la supervivencia del chavismo. El sistema de contrainteligencia diseñado con asesoría cubana permitió neutralizar intentos de fractura interna durante años. Sin embargo, la nueva etapa política obliga a Delcy Rodríguez a moverse con cautela: necesita consolidar poder sin romper completamente con La Habana, pero tampoco puede ignorar la presión estadounidense.
Lo que sí parece evidente es que el modelo de integración profunda entre la dictadura cubana y el aparato de seguridad venezolano está siendo reconfigurado. La retirada parcial de asesores cubanos representa una señal clara de que el equilibrio de poder en la región ha cambiado.
La estrategia de Trump apunta directamente al corazón de esa alianza histórica. Y por primera vez en años, la influencia de La Habana en Caracas muestra signos visibles de retroceso.