La justicia argentina ha dado un paso decisivo para desmantelar la impunidad del régimen chavista. El juez federal Sebastián Ramos citó formalmente al gendarme Nahuel Gallo para declarar como testigo en la causa por delitos de lesa humanidad cometidos en Venezuela. Gallo, quien sobrevivió a un cautiverio de 448 días en los centros de detención más crueles de la dictadura, se convierte así en la prueba viviente de la barbarie liderada por Nicolás Maduro y Diosdado Cabello.
La resolución judicial responde a un pedido de la querella impulsada por el Foro Argentino por la Defensa de la Democracia (FADD). Para el magistrado, el testimonio de Gallo es "pertinente y útil" para demostrar cómo la estructura del Estado venezolano fue utilizada para violar sistemáticamente los derechos humanos. El gendarme, liberado recientemente, podrá aportar detalles técnicos sobre el funcionamiento de las cárceles clandestinas y los métodos de tortura aplicados por el aparato represivo de los ayatolás del Caribe.
Nahuel Gallo fue víctima de una operación política diseñada desde las altas esferas del poder chavista. Tras ser capturado, fue acusado públicamente de espionaje y terrorismo por el propio Maduro y el exfiscal Tarek William Saab. Estas acusaciones sin sustento sirvieron de pretexto para trasladarlo a centros de tortura como El Rodeo I y El Helicoide, donde permaneció incomunicado, sin asistencia legal ni consular, sufriendo amenazas constantes para quebrar su voluntad y honor.

La relevancia de esta citación trasciende las fronteras argentinas, ya que la Organización de los Estados Americanos (OEA) ha calificado oficialmente la detención de Gallo como un "crimen de lesa humanidad".
El proceso judicial también pone la lupa sobre otros jerarcas del régimen, incluyendo a Diosdado Cabello, señalados como arquitectos de la persecución. La querella argentina sostiene que el testimonio de Gallo ratificará que en Venezuela no existen procesos judiciales justos, sino un sistema de represión generalizada. Para evitar la revictimización, el juzgado ha solicitado informes médicos y psicológicos a la Gendarmería Nacional antes de fijar la fecha definitiva de la audiencia bajo juramento.
La liberación de Gallo y su disposición a declarar ante la justicia libre demuestran que el miedo ya no es una herramienta efectiva para el régimen. Con este movimiento, el cerco sobre Maduro se vuelve asfixiante. Mientras en Estados Unidos enfrenta cargos que podrían llevarlo a la pena capital, en Argentina se consolida el expediente que lo señala como un criminal de lesa humanidad.