En la ciudad italiana de Milán se produjeron graves incidentes y disturbios durante una protesta masiva contra los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, generando tensión social tras el inicio oficial de la competencia. La marcha reunió a alrededor de cinco mil manifestantes que expresaron su rechazo a los impactos ambientales, el costo de las obras y otros aspectos relacionados con la organización del evento.

La protesta, convocada por grupos ambientalistas, estudiantiles y sociales, se desarrolló por diversas zonas urbanas, donde la jornada terminó en enfrentamientos entre los participantes y las fuerzas de seguridad, incluidos choques con la policía, el uso de gases lacrimógenos y la intervención de unidades antidisturbios para controlar a los grupos más radicales que intentaron avanzar en zonas restringidas y enfrentarse con los agentes. Muchos de los manifestantes lanzaron objetos y petardos, intensificando la tensión con la policía.
🇮🇹‼️ | Como ya es habitual en los grupos de izquierda radical, una protesta contra los Juegos Olímpicos de Invierno terminó en graves disturbios, vandalismo y enfrentamientos con la policía en Milán. Locales dañados, mobiliario urbano destruido y calles tomadas: el mismo patrón… pic.twitter.com/1A3VHRjMl7
— UHN Plus (@UHN_Plus) February 7, 2026
Los reclamos de los manifestantes incluyeron críticas al impacto ambiental de las obras olímpicas, el gasto público asociado al evento y la presencia de ciertos cuerpos de seguridad extranjeros, lo que añadió un componente político a la protesta que ya estaba marcada por la oposición social a la gestión de los Juegos. La manifestación reflejó un clima de descontento con parte de la población sobre cómo se administran los grandes eventos deportivos y sus efectos sobre la vida urbana.

Las autoridades locales se vieron obligadas a reforzar la seguridad y contener los disturbios, aunque la mayor parte de la marcha transcurrió de manera pacífica hasta que algunos grupos minoritarios provocaron los enfrentamientos. A pesar de los momentos de tensión, no se reportaron daños mayores en la infraestructura olímpica ni interrupciones significativas en las actividades deportivas programadas.
Este episodio se suma a una serie de protestas previas en Milán en contra de aspectos vinculados a los Juegos Olímpicos, incluyendo manifestaciones contra la presencia de agencias de seguridad extranjeras en la ciudad y preocupaciones por los efectos sociales y ambientales del evento. La situación pone de manifiesto que, más allá de la celebración deportiva, existen tensiones sociales significativas en torno a la organización y el impacto de competencias de gran magnitud en comunidades locales.
