Según datos publicados por The New York Post, la inteligencia estadounidense considera "creíble" que Mojtaba Jameneí, el hombre que hoy pretende liderar la República Islámica, sea gay. La información detalla que el dictador Alí Jameneí pasó años aterrorizado ante la posibilidad de que este secreto saliera a la luz, temiendo que la idoneidad de su hijo para gobernar fuera cuestionada por los sectores más radicales del sistema que ellos mismos crearon.
🇺🇸🇮🇷‼️ | Según datos publicados por The New York Post, las agencias de espionaje revelan que Mojtaba Khamenei mantiene una orientación homosexual, un hecho que su propio padre, el dictador Ayatolá Alí Khamenei, habría intentado ocultar por temor a las repercusiones políticas… pic.twitter.com/QuImJOZMar
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 16, 2026
La reacción del presidente Donald Trump al ser informado sobre este hallazgo de la comunidad de inteligencia no tuvo desperdicio. Según fuentes cercanas a la Casa Blanca, Trump no pudo contener la risa y estalló en carcajadas ante la ironía de la situación. No es para menos: el líder de un Estado que cuelga a personas de grúas bajo acusaciones de "sodomía" resulta ser, según el espionaje, el protagonista de la misma conducta que su régimen castiga con la muerte.
"Trump se quedó atónito al enterarse... se echó a reír a carcajadas cuando le informaron", revelan las fuentes de The Post, subrayando que incluso los altos funcionarios de inteligencia han encontrado la situación "divertidísima" por la carga de cinismo que supone para el liderazgo iraní.
Los informes van más allá y señalan que Mojtaba habría mantenido una relación sexual de larga duración con su propio tutor de la infancia. Esta revelación despoja al nuevo ayatolá de cualquier aura de "pureza revolucionaria" y lo coloca en el centro de un escándalo que desmorona la narrativa de superioridad moral que Teherán intenta proyectar al mundo. El hombre apodado como "el poder tras las túnicas" resulta ser un rehén de sus propias contradicciones.
La debilidad que esto supone para Mojtaba dentro de la estructura de poder iraní es absoluta. En un sistema donde el fanatismo religioso es la única ley, que su máximo representante sea sospechoso de aquello que el propio régimen califica de pecado capital es el golpe de gracia para la poca legitimidad que le quedaba tras la muerte de su padre.