El gobierno de Irán ejecutó este miércoles una serie de ataques contra infraestructuras energéticas clave en Catar, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Baréin, como respuesta al bombardeo previo de Israel y EE. UU. contra sus yacimientos en Pars Sur. La refinería de Ras Laffan en Catar sufrió daños de gravedad, mientras que en la base de Al-Kharj se reportó el incendio de depósitos de combustible para aviones norteamericanos.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, advirtió que estas acciones militares desencadenarán "consecuencias incontrolables" para el mercado energético global y los aliados de Washington en la región. Según agencias vinculadas a la Guardia Revolucionaria, los misiles también alcanzaron una refinería en Baréin y dañaron el puente que conecta dicha isla con Arabia Saudí.

QatarEnergy confirmó el despliegue de equipos de emergencia para contener las llamas en sus instalaciones de gas natural licuado, aunque no se reportaron víctimas fatales de forma inmediata. Por su parte, el Ministerio de Defensa de EAU informó la interceptación de varios drones que intentaban alcanzar plantas de gas adicionales en su zona oriental.
La escalada bélica se produce tras el ataque israelí a la Zona Económica Especial de Energía de Pars Sur, el mayor yacimiento de gas del mundo compartido entre Irán y Catar. Teherán aseguró que sus represalias no se detendrán y que cualquier agresión del "enemigo sionista estadounidense" solo servirá para agravar la crisis de suministro de crudo.
El Ministerio de Exteriores de Catar condenó la incursión en Ras Laffan calificándola como una violación flagrante a su soberanía y una amenaza directa a la estabilidad regional. La comunidad internacional observa con alarma este enfrentamiento directo que pone en riesgo las principales rutas de exportación de combustible hacia Occidente.