La Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) declaró que el estrecho de Ormuz "nunca volverá a ser lo que era", lanzando un desafío directo. El brazo armado del estado terrorista de Irán asegura estar ultimando un nuevo orden en el Golfo Pérsico. Esta postura responde a la determinación del presidente Donald Trump de restaurar la navegación.

El régimen persa pretende implementar una ley para imponer tasas de tránsito arbitrarias pagadas en su moneda. El plan del régimen corrupto incluye la prohibición de paso para buques de Estados Unidos e Israel. Actualmente, el tráfico marítimo en esta vía estratégica ha caído un 90%, afectando el suministro global.
"Si no hacen algo antes del martes por la noche, no tendrán ninguna central eléctrica y no les quedará ningún puente en pie".
Trump advirtió que desatará "el infierno" si el paso no se libera antes de que expire su ultimátum este martes. El mandatario señaló que las infraestructuras iraníes son objetivos legítimos ante el chantaje petrolero. El portavoz iraní Esmaeil Baghaei amenazó con reaccionar de igual manera si sus instalaciones son atacadas.
La agencia Fars reportó que apenas quince navíos cruzaron el estrecho con permiso de Teherán en las últimas 24 horas. Esta cifra confirma el control hostil que la teocracia agresora ejerce sobre el 20% del petróleo mundial. Las restricciones también apuntan contra países que apoyen las sanciones internacionales contra el régimen.
La propuesta de cobrar tasas busca eludir el colapso económico que enfrenta la dictadura de los ayatolás. Al intentar cobrar en aguas internacionales, Irán viola flagrantemente el derecho marítimo. Esta provocación insolente ocurre tras los bombardeos estratégicos iniciados por las fuerzas aliadas el pasado febrero.
"El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán".
La Fuerza Naval de la Guardia Revolucionaria afirma estar lista para el conflicto, ignorando las advertencias de Washington. El mercado energético permanece en vilo ante la posibilidad de un choque militar directo. El mundo observa cómo el ultimátum de Trump se acerca a su vencimiento sin señales de retirada.
El borrador de ley aprobado en Teherán pretende institucionalizar el bloqueo contra las democracias occidentales. Esta medida es vista por la Casa Blanca como un acto de piratería estatal que exige respuesta. La cuenta regresiva hacia el martes por la noche marcará el destino final de la infraestructura del régimen.