El Comando Unificado de Operaciones de Irán calificó de "falsas" las declaraciones de Donald Trump sobre supuestas negociaciones favorables con Teherán. A través de un comunicado difundido por la agencia Tasnim, el régimen extremista aseguró que las promesas de la Casa Blanca han terminado. La cúpula militar iraní enfatizó que no aceptarán ninguna imposición externa y que su postura actual es de confrontación directa.
La dictadura teocrática lanzó una clara amenaza económica al afirmar que los precios del petróleo no bajarán hasta que sus fuerzas garanticen la "estabilidad". Esta advertencia busca presionar a los mercados internacionales mediante el control que ejercen sobre rutas comerciales críticas. El ejército iraní dejó claro que no permitirá que las inversiones extranjeras se materialicen bajo las condiciones propuestas por Washington.

El conflicto se centra especialmente en el estrecho de Ormuz, donde el bloqueo parcial ejecutado por Irán ha disparado el costo de la energía global. Aunque Trump afirmó haber recibido un "regalo" relacionado con esta vía marítima, Teherán desmintió tajantemente cualquier concesión territorial o estratégica. Para el régimen, el control de este paso sigue siendo su principal herramienta de chantaje contra las potencias occidentales.
Trump había asegurado previamente que Irán aceptó renunciar definitivamente al arma nuclear y que se percibía un cambio de rumbo en el país. Sin embargo, los líderes militares iraníes respondieron con arrogancia, señalando que "nadie como ellos llegará a un acuerdo con alguien como EE. UU.". Esta retórica confirma la persistencia de la agenda radical de un estado que continúa financiando el terrorismo global.
La incertidumbre provocada por estas declaraciones ha vuelto a teñir de rojo las bolsas internacionales, revirtiendo el leve alivio que mostraron los mercados el martes. Irán insiste en que nada volverá a la normalidad hasta que se cumpla su voluntad política en la región de Oriente Medio. El uso del petróleo como arma de guerra sigue siendo el eje central de la estrategia de defensa del régimen de los ayatolás.
El ejército iraní concluyó su mensaje advirtiendo que sus fuerzas armadas son las únicas que determinarán el futuro de la seguridad energética en el área. Esta postura desafiante cierra, por ahora, cualquier ventana de optimismo que la Casa Blanca intentó abrir respecto a una transición pacífica. La comunidad internacional permanece en alerta ante posibles nuevas escaladas de tensión en las rutas de suministro de crudo.