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Irán golpea centros nucleares y refinerías en su mayor ofensiva contra Israel

La República Islámica lanza una lluvia de proyectiles balísticos en represalia por el ataque a Natanz. Los impactos directos en zonas residenciales de Dimona, una guardería en Rishon Lezion y una refinería estratégica en Haifa marcan un punto de no retorno en la tercera semana de guerra total

Por UHN Plus
Irán golpea centros nucleares y refinerías en su mayor ofensiva contra Israel
Vista aérea de la región de Dimona, en el desierto del Neguev, en el sur de Israel. (EP).

Tras el bombardeo conjunto de EE. UU. e Israel contra la planta nuclear de Natanz, Teherán ha respondido con una ofensiva masiva que ha perforado el escudo defensivo del Estado judío. La mayor parte de la agresión se concentró en el sur, donde una lluvia de misiles balísticos alcanzó la ciudad estratégica de Dimona, impactando de forma directa en un edificio residencial y provocando el colapso de estructuras civiles a escasa distancia del Centro de Investigación Nuclear del Neguev. Los equipos de emergencia reportan al menos 20 heridos, incluido un niño de diez años, mientras el pánico se apoderaba de una zona que alberga el núcleo del programa atómico israelí.

No conformes con golpear el sur, los proyectiles iraníes también alcanzaron el norte del país, donde un misil impactó en una refinería de petróleo estratégica en Haifa, desatando incendios masivos y obligando a cortes eléctricos en toda la región. Al mismo tiempo, en el centro de Israel, el terror se hizo presente en Rishon Lezion con la destrucción total de una guardería por el impacto de un proyectil; una tragedia mayor solo se evitó porque el recinto se encontraba vacío en ese momento.

Mientras las sirenas sonaban en la Ciudad Vieja de Jerusalén por la caída de fragmentos de interceptación, Irán coordinaba ataques con sus satélites en Líbano. Hezbolá lanzó andanadas de cohetes hacia las carreteras e infraestructuras de Safed, complicando las labores de evacuación y logística militar en el frente norte. Esta maniobra busca saturar la capacidad de respuesta de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) mientras Teherán amenaza con convertir a cualquier funcionario israelí o estadounidense en el mundo en un "objetivo legítimo".

Por su parte, Trump ha sido tajante con respecto al estrecho de Ormuz, indicando que Estados Unidos no depende de él pero Europa y Asia sí. El mandatario ha condicionado el uso de la fuerza para despejar la ruta petrolera a que los aliados den un paso al frente con tropas y financiamiento. 

"Nosotros no usamos el estrecho. No lo necesitamos", afirmó, subrayando que la era de los aliados "polizones" ha terminado.

 Con el envío de 5.000 infantes de Marina adicionales al Golfo, Washington se prepara para una intervención que solo ocurrirá bajo las condiciones impuestas por la Casa Blanca.

Finalmente, el ataque al entorno de la central nuclear de Dimona y a las refinerías de Haifa representa el cruce de la última línea roja. Israel ha advertido que su respuesta será de una magnitud nunca antes vista, lo que sugiere que la próxima fase de la operación podría dirigirse a la decapitación total del liderazgo en Teherán.

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