El Parlamento de Israel (Knesset) ratificó este lunes 30 una legislación drástica que devuelve la pena capital al sistema judicial del país, dirigida específicamente a terroristas palestinos de Cisjordania. El proyecto, aprobado tras intensos debates, establece la pena de muerte como la sentencia por defecto para aquellos que sean declarados culpables en tribunales militares por el asesinato de ciudadanos israelíes. Esta medida representa el cumplimiento de una de las promesas más polémicas de la coalición encabezada por Benjamin Netanyahu y un triunfo estratégico para los sectores que exigen una respuesta de máxima firmeza ante el terrorismo.

La nueva normativa se aplicará de forma obligatoria en los tribunales militares, encargados de juzgar los actos de terrorismo en los territorios bajo jurisdicción de defensa. Según el borrador final, la justicia estará obligada a imponer el ahorcamiento a los perpetradores de ataques mortales contra civiles o militares israelíes, salvo en excepciones extremadamente limitadas. El Gobierno sostiene que esta medida es una herramienta de disuasión indispensable para frenar la violencia y evitar que los terroristas se conviertan en moneda de cambio en futuros procesos de negociación o intercambio de prisioneros.
“Con la ayuda de Dios, implementaremos plenamente esta ley y mataremos a nuestros enemigos”, declaró el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, principal promotor de la iniciativa, calificándola como la norma "más importante" de la legislatura.
El impulso definitivo de la ley ha sido liderado por el ala nacionalista-religiosa del gabinete, que argumenta que el sistema actual no castigaba con suficiente severidad a quienes cometen crímenes atroces motivados por el odio ideológico. Ben-Gvir, quien incluso portó un símbolo de una soga en su solapa durante los debates previos, insistió en que la ejecución de terroristas es un acto de justicia necesario para las familias de las víctimas y un pilar fundamental para la seguridad nacional en un contexto de guerra regional.
“Se aplicará en los tribunales israelíes, pero solo a actividades terroristas motivadas por el deseo de socavar la existencia de Israel”, explicó el investigador Amichai Cohen, detallando que la ley busca castigar específicamente el componente ideológico de los ataques contra el Estado judío.
Dentro de las filas de la propia inteligencia israelí, algunos expertos han manifestado reservas, sugiriendo que la ejecución de terroristas podría convertir a los condenados en mártires y espolear nuevos ciclos de represalias. No obstante, la mayoría oficialista en la Knesset ha desestimado estas advertencias, priorizando el mensaje de "tolerancia cero" contra quienes atentan contra la vida de los israelíes. La ley establece además un cronograma estricto: las ejecuciones deben llevarse a cabo en un máximo de 90 días tras la sentencia firme, sin posibilidad de clemencia ordinaria.