Durante la madrugada de este sábado, una formación de casi 50 cazas de combate penetró el espacio aéreo de Irán para bombardear la sede de la Organización de Industrias Navales en Teherán. Este complejo es el centro neurálgico donde el régimen investiga y produce su armamento marítimo, incluyendo submarinos y sistemas no tripulados. La operación no solo buscaba la destrucción de infraestructura física, sino la degradación inmediata de las tecnologías militares que Irán utiliza para proyectar su amenaza sobre las rutas comerciales y la estabilidad de la región.
La neutralización de estas plantas de desarrollo naval y de los centros de producción de misiles balísticos es un acto de legítima defensa que frena la carrera armamentista de los ayatolás. Israel ha demostrado que no permitirá que el régimen de Teherán consolide mejoras en armamento avanzado mientras continúa hostigando a la democracia del Medio Oriente a través de sus satélites terroristas.
"La operación nocturna utilizó cerca de 50 cazas para atacar este y otros centros de investigación y fabricación militar... el objetivo fue limitar tanto la capacidad ofensiva como la defensiva del régimen", confirmaron las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en un comunicado oficial.

Simultáneamente a los ataques en suelo iraní, el Ejército israelí ha mantenido una presión implacable en el frente de Líbano. Cuatro divisiones, reforzadas por la Brigada Golani, han operado en el sur libanés desmantelando la infraestructura del grupo terrorista Hezbollah. El balance muestra más de 800 terroristas eliminados y la destrucción de 170 objetivos estratégicos, incluyendo arsenales de misiles RPG, túneles operativos y puestos de lanzamiento desde donde se atacaba a la población civil israelí.
La verdadera amenaza es la impunidad con la que el régimen de los ayatolás ha desarrollado su industria militar naval y balística durante años. Al golpear las plantas de motores y equipos de Teherán, Israel no solo protege sus fronteras, sino que garantiza que la supremacía aérea y la libertad de navegación no queden sujetas al chantaje de las milicias pro-iraníes.