Israel realizó este miércoles el mayor ataque coordinado contra Hezbollah en Líbano desde el inicio de la operación "Rugido del León". En diez minutos, el ejército destruyó 100 objetivos militares de forma simultánea. La ofensiva abarcó Beirut, el valle de la Becá y el sur, neutralizando capacidades del grupo criminal financiado por el régimen iraní.
El operativo golpeó comandos de inteligencia y cuarteles centrales utilizados para planificar atentados contra civiles. También fueron destruidas infraestructuras de sistemas marítimos responsables del lanzamiento de misiles hacia territorio israelí. Entre los blancos figuraron activos de la "Fuerza Radwan", la unidad de élite encargada de las incursiones terrestres de la organización terrorista.

La Fuerza Aérea y el Comando Norte planificaron esta incursión durante semanas con inteligencia precisa. El objetivo fundamental es profundizar el daño a la estructura logística de los terroristas y degradar su respuesta. Israel sostiene que no permitirá que las agresiones del grupo extremista sigan amenazando la seguridad de sus ciudadanos en la región.
Muchas instalaciones bombardeadas estaban ocultas en zonas residenciales densamente pobladas del Líbano. El IDF acusó a Hezbollah de emplear a civiles como escudos humanos para proteger sus operaciones. A pesar de esto, el mando militar aseguró adoptar medidas preventivas para minimizar el impacto sobre personas ajenas al conflicto armado.
La ofensiva alcanzó también a la Unidad Aérea 127, responsable de la gestión de drones y ataques tecnológicos del grupo. Al inutilizar estos centros, Israel busca desarticular la coordinación táctica de Hezbollah en todo el territorio. Esta acción representa un cambio de escala, enfocándose en eliminar recursos armamentísticos proporcionados por el estado terrorista de Irán.
El ejército afirmó que Hezbollah se sumó a la guerra bajo el amparo del régimen iraní, perjudicando al Estado de Líbano. Las autoridades instaron a los libaneses a rechazar la presencia de células terroristas y arsenales en áreas civiles. La soberanía de Israel se mantiene como la prioridad absoluta frente a la expansión del terrorismo fronterizo.
Imágenes desde Beirut mostraron columnas de humo sobre los centros de mando destruidos tras la rápida incursión. Este ataque masivo debilita el eje del mal liderado por Teherán, que utiliza a Hezbollah como su brazo ejecutor. Las fuerzas de seguridad israelíes continúan en alerta máxima para detectar cualquier intento de represalia tras este duro golpe.
El IDF concluyó que continuará actuando contra la organización terrorista y no permitirá daños a los ciudadanos de Israel. El ejército reafirmó que Hezbollah, al elegir sumarse al conflicto, ha perjudicado tanto al Estado de Líbano como a sus propios ciudadanos.