Israel anunció que abatió a Esmaeil Khatib, jefe de Inteligencia del régimen iraní, en el marco de una ofensiva aérea de gran escala sobre Teherán que apunta a debilitar los pilares centrales del aparato de seguridad de la República Islámica.
El ministro de Defensa, Israel Katz, confirmó la operación y aseguró que se trata de un paso más en la intensificación del conflicto. “La intensidad de los ataques en Irán está aumentando”, afirmó, al tiempo que anticipó nuevas acciones en las próximas horas.
Según detalló, tanto él como el primer ministro Benjamin Netanyahu autorizaron a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) a actuar con mayor libertad operativa, incluyendo la eliminación directa de altos cargos del régimen sin necesidad de aprobaciones adicionales.
🇮🇱🇮🇷‼️| ÚLTIMA HORA — Israel anunció que abatió a Ismail Khatib, jefe de la inteligencia del régimen iraní. pic.twitter.com/tGr42TBNIU
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 18, 2026
La ofensiva no se limitó a un objetivo puntual. Las FDI informaron que llevaron a cabo múltiples bombardeos contra infraestructuras estratégicas en Teherán, incluyendo cuarteles militares, instalaciones vinculadas a misiles balísticos y centros clave de las fuerzas de seguridad internas.
Entre los objetivos alcanzados se encuentran instalaciones de la Guardia Revolucionaria responsables de la gestión de protestas, centros logísticos y estructuras vinculadas al sostenimiento del aparato militar del régimen.
Además, Israel atacó sistemas de defensa aérea con el objetivo de consolidar su superioridad en el espacio aéreo iraní, lo que permitiría ampliar el alcance de futuras operaciones.
Desde la perspectiva israelí, la eliminación de Khatib representa un golpe directo al sistema de inteligencia del régimen, en un momento en que Teherán enfrenta presiones tanto internas como externas.
Katz subrayó que la estrategia busca incrementar la presión militar sobre Irán y sus aliados, especialmente el grupo terrorista Hezbollah, que también fue objetivo de ataques simultáneos.
En paralelo, Israel lanzó una nueva oleada de bombardeos contra posiciones de Hezbollah en el Líbano, tras detectar preparativos para ataques con cohetes contra su territorio.
Las FDI informaron que atacaron lanzadores, depósitos de armas y centros de mando de la organización, logrando frustrar lo que describieron como un intento de bombardeo significativo.
Uno de los ataques impactó en el barrio de Bachoura, en el centro de Beirut, provocando el colapso de un edificio. El ejército israelí había instado previamente a evacuar la zona, en una señal de la planificación de la operación.
También se registraron explosiones en los suburbios del sur de la capital libanesa, áreas bajo control de Hezbollah, donde la actividad militar se ha intensificado en las últimas horas.
La combinación de ataques en Irán y Líbano refleja una estrategia coordinada para golpear simultáneamente a los centros de poder del régimen y a sus aliados regionales, en un conflicto que sigue escalando.
Con la eliminación del jefe de Inteligencia iraní, Israel apunta directamente a debilitar la capacidad del régimen para coordinar operaciones, tanto en el frente interno como en el externo.